La ONU reconoce su incompetencia en el programa de paz de Damasco

Ban Ki Moon admite que Siria está al borde de una «auténtica guerra civil» y defiende el fin de la violencia con «una transición pacífica que cumpla todas las aspiraciones del pueblo»

Más de un año de conflicto y ningún avance. Y es que el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, advirtió del riesgo «inminente y real» de una guerra civil en Siria, y señaló que los terroristas se están aprovechando del caos.

«El pueblo sirio está sangrando. Todo el mundo está furioso. Queremos paz y dignidad. Ante todo», añadió.

Además, agregó que «nadie puede predecir cómo va a evolucionar la situación en el país asiático. Debemos estar preparados para cualquier eventualidad; tenemos que estar listos para responder a muchos escenarios posibles. A petición del Consejo de Seguridad, presentaré una variedad de opciones para seguir adelante», anunció.

«Depende de los miembros de la institución encontrar una causa común, pero permitidme que diga que necesitamos una acción rápida. Debemos hablar con una voz, enviar un mensaje claro e inequívoco: La violencia ha de detenerse, por ambas partes. Necesitamos una transición pacífica que cumpla las aspiraciones del pueblo sirio», apuntó Ban.

A estas palabras se sumaron las de Kofi Annan, enviado especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria, que sigue tratando de buscar una salida a la situación actual que enfrenta al Gobierno de Bachar Asad y a los opositores al régimen. Así, aseguró que estudia una hoja de ruta aceptable para ambas partes y evitar así la explosión de un conflicto de «consecuencias desastrosas. Cuanto más esperemos, más radicalizado estará el país y más difícil será encontrar una solución política», añadió. Poco antes, reconoció que su plan de paz impulsado para el país y aprobado por Damasco había fracasado. «Debo de ser franco y confirmar que el programa no se cumple».

Asimismo, condenó «con horror» la matanza de Al Qubeir, una aldea de Hama en la que el pasado miércoles se registró la muerte de 78 personas y en la que ayer lograron entrar los observadores de Naciones Unidas. Además, aseveró que «sus responsables deben rendir cuentas», y añadió que el mundo entero «no puede dejar que las masacres se conviertan en la realidad de todos los días».

Y es que a pesar de las confesiones del secretario general de la ONU y del enviado especial de la Liga Árabe , la violencia no cesa. Ayer nuevos choques entre los seguidores del régimen y los grupos opositores causaron, al menos, siete muertos, como consecuencia de dos explosiones.

Así, cinco personas perdieron la vida en una detonación contra una comisaría de la Policía en la norteña provincia de Idli y dos efectivos de las Fuerzas de Seguridad murieron mientras tanto al estallar otro artefacto junto a su vehículo en el distrito de Qudsya, a las afueras de Damasco.

FuenteAGENCIAS 
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