La ONU califica de crimen contra la humanidad la matanza de Hula

Naciones Unidas insta a perseguir por «vía penal y de forma individual» a los responsables de la masacre que se cobró 100 vidas. Kofi Annan está «frustrado» tras su viaje a Damasco

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La masacre de la ciudad siria de Hula en la que murieron más de un centenar de personas, más de la mitad niños, hace una semana, podría ser considerada un «crimen contra la humanidad», según advirtió ayer el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que aprobó una resolución para investigar la matanza e identificar a sus autores. Por su parte, el mediador internacional, Kofi Annan, se mostró «frustrado» por la persistencia de la violencia en el país y reclamó avances «más rápidos».

«Los que ordenaron, ayudaron o no fueron capaces de impedir los ataques contra civiles son individualmente responsables de sus actos por vía penal», avisó la Alta Comisionada de la ONU, Navi Pillay, quien reclamó que los autores de estos hechos sean perseguidos «individualmente por vía penal».

La de ayer fue la cuarta sesión extraordinaria convocada en el último año por el Consejo de Derechos Humanos para hablar de la situación en el país árabe. En ella volvieron a quedar patentes las diferentes versiones que tienen, por una parte, la mayor parte de la comunidad internacional, y por otra, el Gobierno de Bachar al Asad.

Por su parte, el embajador sirio, Faysal Jabbaz Hamoui, alegó que la matanza de Hula, en la que fallecieron más de un centenar de personas, fue perpetrada por entre 600 y 800 «terroristas» que utilizaron armamento de fabricación israelí. El objetivo de estos grupos, añadió, es «desatar conflictos sectarios» en la nación.

De hecho, Damasco se comprometió a presentar «ante todo el mundo» los resultados de sus investigaciones, aunque desde el primer momento ha desmarcado a sus tropas de cualquier responsabilidad en la masacre.

Mientras tanto, el grupo miliciano Frente Al Nusra, que se ha atribuido la autoría de varios atentados con bomba perpetrados en las ciudades de Damasco y Alepo, animó a sus seguidores a vengar a las víctimas de Hula mediante el uso de la fuerza y «prendan fuego al enemigo». «Los hijos del Islam están esperando vuestra ira y vuestra respuesta a la masacre de Hula, habéis visto las imágenes de niños apuñalados y mujeres asesinadas», añadió.

Por otro lado, la comunidad internacional volvió a mostrar sus intenciones para resolver el conflicto. Mientras el primer ministro británico, David Cameron, abogó porque no hay «ninguna opción descartada», la canciller alemana, Angela Merkel, insistió en que hay que buscar una «solución política».

De hecho, la dirigente germana se reunió con su homólogo ruso, Vladimir Putin, para confirmar que ambos países harán «todo lo posible» para evitar que estalle «una guerra civil y sufra más gente».

Ante los duros ataques recibidos en los días pasados por Estados Unidos, ya que Rusia es uno de los pocos países que sigue respaldando al Gobierno de Assad y ha bloqueado intentos de sancionar a Damasco en el Consejo de Seguridad, Putin se defendió asegurando que «no suministra armas» que puedan utilizarse en una contienda.