La ‘marea verde’ no cede al acoso oficial y vuelve a inundar las calles

El Ejecutivo reduce a la mitad la capacidad de banda ancha en el territorio y veta muchas web para que el resto del mundo no pueda conocer lo que sucede en el país.

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Decididos a no dejar las protestas pese al acoso de las autoridades, miles de iraníes volvieron ayer a salir a la calle, por cuarto día consecutivo, para pedir la repetición de las elecciones presidenciales celebradas el pasado viernes.

Varios testigos explicaron que la decisión que ha caracterizado las movilizaciones desde su inicio ha quedado empañada por un velo de tristeza por la muerte, hace dos días, de al menos siete personas tras una marcha que reunió a cerca de un millón de personas.

Aun así, se repitieron las escenas de los brazos alzados, signo de la victoria en la mano y cintas verdes en la muñeca como las que lucieron algunos jugadores -entre ellos los dos que militan en el Club Atlético Osasuna- de la selección nacional de fútbol durante su partido oficial en Corea del Sur.

Los manifestantes, siempre según el relato de los testigos, ya que la prensa internacional no pudo estar presente y tampoco puede informarse a través de internet porque el Gobierno ha reducido a la mitad la capacidad de la banda ancha y ha censurado muchas páginas web, marcharon en silencio hacia la parte norte de la ciudad, a través de la gran avenida Vali-e Asr, portando retratos del líder de la oposición, Mir Husein Musaví.

La protesta fue de nuevo ilegalizada por el Ministerio del Interior, que, pese a los esfuerzos, parece que no puede evitar la determinación de los opositores, que han prometido seguir adelante con las protestas.

El líder de la llamada marea verde, Mir Husein Musaví convocó para hoy un día de manifestación y duelo por las víctimas de la represión policial durante los últimos días. En un comunicado colgado a través de su página web, instó a los iraníes a acercarse a las mezquitas y marchar de forma pacífica por las calles para honrar «a los mártires y a los heridos en los recientes acontecimientos».

El opositor se autoproclamó ganador de los comicios del pasado viernes después del cierre de los colegios, y denunció un fraude en favor de su rival, el actual presidente, Mahmud Ahmadineyad, a quien el Ministerio del Interior le concedió un sorprendente triunfo por mayoría absoluta.

Desde entonces, Irán ha sido escenario de protestas y disturbios entre la oposición y las fuerzas de seguridad -apoyadas por milicianos islámicos Basij- que han causado al menos siete muertos.

Además, se desconoce exactamente lo ocurrido durante el fin de semana en las residencias de la Universidad asaltadas por la Policía y por grupos de milicianos islámicos, que, según los estudiantes habría matado a al menos cinco personas.

A las protestas se sumó ayer el candidato conservador, Mohsen Rezaeí, quien ha dado un ultimátum al Ejecutivo para que presente ya los resultados detallados de los comicios. El político advierte de que el retraso «arroja dudas sobre la posibilidad de que haya habido manipulación» y de que, si su requerimiento no es atendido, reclamará el recuento de todas las urnas.

El Consejo de Guardianes, órgano que debe validar los resultados, ha admitido que está dispuesto a realizar un recuento parcial, aunque todavía no se sabe cuánto se retrasará el proceso.

El líder supremo de la Revolución, ayatolá Ali Jameneí, que el sábado respaldó el triunfo del presidente, ha apoyado también la solicitud, y ha pedido que la nueva contabilidad estén presentes delegados de todos los candidatos.

Ayer, Ahmadineyad volvió a insistir en que los sufragios fueron limpios y subrayó que 25 millones de votos confirmaron el apoyo a su Administración, que, según el Ministerio, obtuvo el respaldo del 62 por ciento de los ciudadanos.