La inteligencia afgana confirma la muerte del líder de los talibanes

El jefe del grupo terrorista en el país asiático, el mulá Omar, estaba en busca y captura

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La Inteligencia afgana confirmó ayer la muerte del líder de los talibanes afganos, el mulá Omar, y zanjó así las especulaciones que se habrían generado en torno a la actual situación de uno de los terroristas más buscados del mundo. Medios de comunicación afganos y paquistaníes habrían informado esta semana de que el mulá Omar, al que no se le habría visto en público desde 2001, llevaría dos años muerto. Fuentes gubernamentales afganas también habrían confirmado en este extremo a la BBC, aunque Kabul optó por la cautela como primera respuesta en este sentido.

Sin embargo, un portavoz de la Dirección Nacional de Seguridad afgana —los servicios de Inteligencia—, Hasib Sediqi, dio por ciertas las informaciones, a través de un comunicado en el que aseguró que el líder talibán falleció en 2013 en un hospital paquistaní. La Presidencia afgana tambén hizo pública otra nota para afirmar que, a partir de la “información creíble” facilitada por la Inteligencia, también “confirma que el mulá Mohamad Omar, líder de los talibán, falleció en abril de 2013 en Pakistán, recalcó en este caso.

Por su parte, un portavoz de la Casa Blanca, Eric Schultz, afirmó que las informaciones parecerían “creíbles” y apuntó que la Inteligencia norteamericana trabajaría para verificarlas. El Gobierno consideró asimismo que, con el principal cabecilla ya desaparecido, la insurgencia podría estar más dispuesta a involucrarse en conversaciones de paz. En este sentido, llamó a “todos los grupos armados a aprovechar la oportunidad y unirse al proceso” abierto.

El Ejecutivo y los talibanes se citaron, por otro lado esta semana, para una nueva ronda de conversaciones, en principio para continuar durante la jornada de hoy en un lugar aún por confirmar. Con la muerte del mulá Omar se abrió ya oficialmente la lucha por la sucesión en el seno de una organización que estaría dividida por cuál debería ser la estrategia a seguir. Algunos dirigentes apoyarían el diálogo con las autoridades y otras, en cambio, abogarían por seguir con la lucha armada.

Un portavoz insurgente reconoció asimismo que estarían en una “encrucijada” y que les llevará “algo de tiempo” decidir su futuro. En este sentido, reconoció que existiría división en la sucesión y, mientras unos preferirían al hijo del difunto dirigente, otros optarían por Ajtar Mohamad Mansur, partidario del diálogo.

El enviado especial de la ONU para Afganistán, Nicholas Haysom, apuntó asimismo que, pase lo que pase, la confirmación del fallecimiento del mulá Omar “supone una oportunidad para que los afganos pasen página del pasado y se centren en trabajar para vivir juntos y en paz”.

El país asiático confirma así una de sus noticias más esperadas.