La guerra roza el final en Mali

Las tropas francesas consiguen entrar en Kidal, considerado el último gran bastión de los islamistas, y comienzan un diálogo con los ‘tuaregs’ para empezar una ofensiva conjunta

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Han pasado casi tres semanas desde que Francia envió un contingente a Mali, con el fin de ayudar al Ejército nacional a reconquistar el terreno perdido por la ocupación de los islamistas, que pretendían hacerse desde el norte con el control del país. Y en ese período, la colaboración entre las tropas de Bamako y París ha sido tan fructífera que han conseguido, en tiempo récord, buena parte de su objetivo.

Si la semana pasada, el Gobierno de Hollande se concedía un mes de plazo para dominar las estratégicas Gao y Tombuctú, en manos de los rebeldes desde hacía al menos ocho meses, en apenas seis días, los soldados entraban en ambas localidades, donde la calma parecía volver a las calles. El domingo se hacía con el control de Gao y el lunes, entraba en la ciudad santa de Tombuctú, declarada Patrimonio de la Unesco.

Ayer le tocó el turno a Kidal, considerado el último gran bastión insurgente en el norte del país africano, lo que hace indicar que la guerra en la nación podría estar muy cerca de llegar a su final.

Eso sí, en esta ocasión, la estrategia cambió con respecto a las anteriores ofensivas. Y es que solamente entraron en la ciudad los soldados franceses, quizás por temor a que la presencia de efectivos nacionales desatase tensiones en este muncipio, principalmente habitado por independentistas tuareg, históricamente enfrentados a los malienses del sur.

Esta población seminómada ya había mostrado su disposición, cuando el Ejército galo llegó a suelo africano, de negociar con los militares para luchar contra los islamistas. Es por ello que, al cierre de esta edición, representantes de ambos bandos presentes en Kidal se encontraban reunidos para determinar el camino a seguir a partir de ahora y coordinarse de cara a la acción.

El Ministerio de Asuntos Exteriores francés pidió al Gobierno de Bamako que inicie urgentemente el diálogo con la gente del norte, inclusive «los grupos armados no terroristas que reconocen la integridad de Mali». «Desde la independencia de 1966, ningún líder ha manejado jamás la cuestión de los rebeldes tuareg. Ha llegado el momento de sentarse en la mesa de negociación y encontrar una solución duradera a la crisis», indicó un politólogo de la Universidad de Bamako.

Cuando Kidal esté asegurada, el conflicto pasará a los escondites en el desierto y las montañas de los rebeldes, donde el grupo Al Qaeda en el Magreb Islámico retiene a seis ciudadanos franceses.

El presidente de Francia, François Hollande, aseveró que serán las tropas galas quienes tendrán que librar esa batalla.

En este sentido, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, se mostró convencido de que la operación terminará pronto. «Nos vamos a ir rápidamente», explicó, al tiempo que remachó que «corresponde a los países africanos tomar el relevo».

Por otro lado, el Alto Comisariado de la ONU para los Refugiados (Acnur) señaló que cientos de personas huyeron de Kidal en los últimos días y se han marchado a aldeas más al norte o a Argelia. Desde el inicio del conflicto hace casi un año, unas 380.000 personas han huido del norte del país.