La Fiscalía ordena detener al líder de los Hermanos Musulmanes

El Ministerio Público egipcio acusa a Badie de promover los violentos disturbios en el país

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En un vano intento por intentar frenar la violencia que asola desde la pasada semana a Egipto, la Fiscalía General del país ordenó ayer la detención del líder de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Badie, bajo la acusación de haber incitado los duros disturbios del pasado lunes, en los que murieron 51 personas.

Asimismo, también emitió órdenes de captura contra otros altos dirigentes de la formación del derrocado presidente Mohamed Mursi, entre ellos el número dos de Badie, Mahmoud Ezzat, y varios jefes del Partido Libertad y Justicia (PLJ), Essam el Erian y Mohamed el Beltagi.

Eso sí, el portavoz de los Hermanos Musulmanes, Gehad el Haddad, precisó que ninguno de los encausados había sido detenido y afirmó que el objetivo de los cargos del Ministerio Público es poner fin a las protestas contra el golpe de Estado militar del pasado 30 de junio.

«No es más que un intento de la Policía del Estado de desmantelar la protesta de Rabaa», declaró desde la mezquita de Rabaa Adaweya, en el norte de El Cairo, donde la formación islamista lleva a cabo una vigilia en favor de la restitución del derrocado Mursi. Algunos de los líderes contra los que se ha emitido la orden se encuentran en estos momentos en el lugar, agregó.

Asimismo, la Fiscalía ordenó la excarcelación, tras el pago de una fianza, de 446 de los 652 sospechosos de la matanza de El Cairo, al tiempo que los 206 restantes permanecerán bajo custodia policial durante un período mínimo de 15 días mientras se llevan a cabo las investigaciones.

Según el diario estatal El Ahram, un equipo de 60 investigadores del Ministerio Público -supervisados por el fiscal general del este de El Cairo, Mustafá Jater- está analizando los hechos, en los que, además del medio centenar de islamistas, falleció un soldado y cientos de civiles resultaron heridos de diversa consideración.

Los detenidos están acusados de homicidio involuntario y voluntario, matonismo, posesión ilegal de armas y municiones y ataque a la seguridad general con propósito de terrorismo. El presidente interino de Egipto, Adli Mansur, ordenó la apertura de una investigación el mismo lunes, inmediatamente después de los altercados.

Por otro lado, y mientras el nuevo primer ministro, Hazem el Beblawy, se reunía con el candidato a vicepresidente para Asuntos Exteriores, Mohamed ElBaradei, y con el político socialdemócrata Ziad Bahaa-Eldin con vistas a la formación del nuevo Gobierno

-una reunión que al cierre de esta edición no había concluido-, la Hermandad Musulmana rechazó la oferta del recién designado jefe del Ejecutivo de participar en un Gabinete de transición.

«No queremos saber nada de un Ejecutivo que sale de un golpe militar», indicó un portavoz del PLJ.

Según todas las informaciones, Beblawy pretendía incluir en su equipo a representantes de dicha formación, en un aparente intento de rebajar las tensiones políticas antes de la asunción del nuevo Gobierno, que podría ser configurado el próximo sábado.

Mientras, y coincidiendo con el inicio del mes de ayuno sagrado para los musulmanes, el Ramadán, Egipto abrió el paso fronterizo de Rafah hacia la Franja de Gaza.

Varios miles de palestinos que esperaban en el norte de la península del Sinaí desde hace días para regresar a su casa pudieron cruzar el paso, que se cerró el pasado viernes, dos días después del golpe de Estado.

Además, en el centro de dicha península, dos ataques consecutivos contra un puesto de control dejaron dos civiles muertos y seis heridos, entre ellos tres policías.