Imagen de archivo de la primera ministra británica, Theresa May, saliendo de Downing Street.
Imagen de archivo de la primera ministra británica, Theresa May, saliendo de Downing Street. / EFE
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El negociador jefe de la Unión Europea para el brexit, Michel Barnier, lanzó ayer un mensaje a la primera ministra británica, Theresa May, y le advirtió de la necesidad de que se produzcan controles administrativos entre Irlanda del Norte y el resto de Reino Unido tras la salida de este país del bloque comunitario, prevista para marzo de 2019, con el fin de evitar que emerja una frontera real en la isla de Irlanda.

“Tanto la UE como Reino Unido descartan tener una frontera física en la isla de Irlanda. Por tanto, lo que llegue a Irlanda del Norte llegará también a nuestro mercado único”, dijo el francés, quien recordó en un discurso ante empresarios en la Eurocámara que por este motivo “habrá procedimientos administrativos que no existen hoy para bienes que viajen” al Úlster procedentes del resto del territorio británico.

Bruselas insistió desde el principio de las negociaciones en que, para cerrar un acuerdo de salida con Londres, debe acordarse un ‘plan de emergencia’ o ‘backstop’ que evite la vuelta a una frontera física entre Irlanda del Norte y la República irlandesa tras el brexit, y para que este plan sea operativo deben llevarse a cabo controles administrativos en territorio británico para los bienes destinados al Úlster.

El próximo miércoles 17 de julio los líderes de los 27 estados miembro —todos menos May—mantendrán una cena de trabajo sobre el brexit que será el comienzo de una cumbre europea de dos días, y en la que se espera que lleguen a un compromiso con Reino Unido sobre los términos de la salida de este país del bloque comunitario así como sobre el marco que deberá regular las relaciones económicas futuras entre Bruselas y Londres.

Tal y como ya apuntó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en noviembre podría convocarse una cumbre europea extraordinaria para cerrar definitivamente el acuerdo de salida que permita a Reino Unido abandonar la UE a tiempo, y cuyos términos se encuentran acordados al 85 por ciento, pero solo en el caso de que se produzcan “avances suficientes” en el encuentro de la próxima semana.

Por otro lado, ayer se dio a conocer que, entre 30 y 40 diputados del opositor Partido Laborista estarían dispuestos a apoyar el acuerdo de brexit que la primera ministra británica, Theresa May, está tratando de cerrar con la Unión Europea, según informó ayer miércoles la publicación ‘The Times’, que cita a parlamentarios no identificados.

Negociadores

Los negociadores de la UE para el brexit cree que el acuerdo de divorcio con Reino Unido está “muy cerca”, según dijeron la semana pasada fuentes diplomáticas, aunque no está claro si May podría conseguir que lo pactado reciba el respaldo del Parlamento británico. Para ello, necesitaría el respaldo de unos 320 parlamentarios de los 650 que componen la cámara.
May cuenta con 315 diputados y gobierna con una mayoría funcional de trece gracias a un acuerdo con los diez parlamentarios del Partido Democrático Unionista (DUP) norirlandés, aunque los rebeldes en las filas de su Partido Conservador apuntan a que 40 de sus compañeros de filas podrían votar en contra.

Según el ‘Times’, un grupo de entre 30 y 40 diputados laboristas podría desafiar a su líder, Jeremy Corbyn, y votar a favor del acuerdo que May espera cerrar antes de finales de año.
En uno de los escenarios que se están discutiendo, los diputados laboristas rechazarían inicialmente cualquier acuerdo para demostrar su lealtad a la dirección del partido, pero si se mantuviera el bloqueo parlamentario los rebeldes respaldarían cualquier acuerdo que evitara una salida caótica de la UE, precisó el diario.

Si los diputados rechazan el acuerdo, May podría caer y Reino Unido se enfrentaría a abandonar la UE sin acuerdo.