Japón, rumbo a otra recesión

La desaceleración económica mundial y la fortaleza del yen están ahogando la recuperación de las finanzas niponas, cuya reducción del PIB entre los meses de julio y septiembre fue del 0,9%

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La desaceleración económica mundial y la fortaleza del yen están ahogando la recuperación de la riqueza japonesa. Según las cifras publicadas hace unos días por el Gobierno en Tokio, su economía se contrajo en un 3,5% entre julio y septiembre, en comparación con el mismo período del año pasado, lo que supone la primera caída en tres meses. Frente al trimestre anterior, la reducción del PIB fue del 0,9%.

Se trata, del mayor retroceso registrado en 90 días desde el trágico terremoto y el tsunami de marzo de 2011.

«No podemos negar la posibilidad de que la riqueza de la nación haya entrado en una fase de recesión», afirmó el ministro de Finanzas, Seiji Maehara.

Antes, el consejo de política monetaria del Banco de Japón celebrado a comienzos del pasado octubre había estimado también que «no se puede descartar la posibilidad de que, con carácter retroactivo, se tenga conocimiento de que la se haya entrado en una fase de retroceso».

Técnicamente, se habla de recesión cuando el PIB de un país se contrae dos trimestres consecutivos. Muchos analistas prevén que la economía se replegue de nuevo de octubre a diciembre.

En los tres primeros meses del año se registró un crecimiento del PIB del 5,3%, lo que despertó fuertes esperanzas en torno a una recuperación de la economía, después del terremoto y el tsunami, que arrasaron fábricas y redes de distribución.

Sin embargo, según las cifras corregidas, la economía solo aumento un 0,1% en el segundo trimestre debido a una reducción en el consumo privado y el gasto público.

Un sondeo del Centro Japonés de Estudios Económicos, en el que participaron 40 expertos, auguró que el poder adquisitivo de la nación podría contraerse en un 0,1%.

Ante la situación, el primer ministro Yoshihiko Noda dio a entender que podrían celebrarse elecciones anticipadas, en las que su partido podría perder el poder.

Noda calificó de serias las cifras del PIB. Después de presentar un primer paquete de estímulos económicos por 400.000 millones de yenes (3.900 millones de euros), su Gobierno está trabajando en un plan nuevo.

Sin embargo, la capacidad de acción del Estado es cada vez menor en vista del inmenso monte de deudas que acumula, de más del 200% del PIB, el más alto entre las potencias industriales.

Debido a ello, se intensifica también cada vez más la presión política sobre el Banco de Japón para que relaje todavía más su ya de por sí extremadamente generosa política monetaria.

En vista de la sombría situación, los japoneses se aprietan cada vez más el cinturón y recortaron sus gastos de consumo en un 0,5%. Los ciudadanos nipones, que con sus desembolsos conforman cerca del 60% de la economía del país, habían constituido en los trimestres anteriores un importante factor de estabilización junto con los gastos estatales para la reconstrucción de las áreas azotadas por el tsunami.

Sin embargo, el Estado ha puesto fin a su programa para incentivar la compra de vehículos ecológicos, lo que ha tenido consecuencias inmediatas para el consumo. En opinión del Banco de Japón, la economía del país atraviesa una fase de grandes inseguridades.