Las llamas arrasan el complejo de 200 años de antigüedad y que fue fundado por el rey Juan VI en 1818.
Las llamas arrasan el complejo de 200 años de antigüedad y que fue fundado por el rey Juan VI en 1818. / EFE
Publicidad

Un enorme y devastador incendio que se declaró en el Museo Nacional de Brasil arrasó el histórico inmueble de 200 años de antigüedad y calcinó más de 20 millones de valiosas piezas de arte, algunas de enorme valor como el cráneo de Luzia, que se remonta a hace 12.000 años y está considerada como la primera americana. El edificio, inaugurado por el rey Juan VI en 1818, albergaba piezas de incalculable valor artístico e histórico como el esqueleto de Maxakalisaurus topai, el mayor dinosaurio encontrado en Brasil, pero no contaba con un sistema de alarma contra incendios.

El Museo Nacional contenía piezas de distinta temática, como geología, paleontología, botánica, zoología y arqueología y de hecho en sus salas se encontraba la mayor colección de momias egipcias del continente. Las llamas acabaron con rapidez con siglos de historia y avanzaron por cientos de salas del Museo alimentadas por el material inflamable que albergaba.

Rápida intervención

Pese a la rápida intervención de las veinte cuadrillas de bomberos que llegaron al Museo a los pocos minutos de declararse el fuego, nada pudieron hacer para evitar que el majestuoso edificio de más de 13.000 metros cuadrados y prácticamente todo su contenido fueran devorados durante más de cinco horas por enormes llamaradas.

No obstante, y pese a que se desconocen las causas que originaron el suceso, ya hay quien cuestiona la intervención efectuada dada la envergadura de las llamas y el valor de lo que estaba en peligro. “Es obvio que la forma en la que se combatió no guardó proporción con el tamaño del incendio”, denunció el rector de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Roberto Leher, que gestiona en museo.

Inicialmente, se enviaron cuatro equipos al edificio, pero no había agua en las bocas de riego próximas al mismo, por lo que fueron necesarios camiones cisterna y recurrir al agua de un lago que está dentro de la Quinta da Boa Vista, el parque en el que se encuentra el museo. “El propio equipo de la prefectura universitaria orientó a los bomberos sobre dónde buscar agua”, subrayó, lamentando los “problemas de logística” habidos.

“Es un edificio muy antiguo que fue concebido en un contexto en el que no había uso de energía eléctrica”, indicó Leher en declaraciones a ‘Folha’. “Para el país es una pérdida inmensa”, reconoció el rector, destacando que albergaba “la historia del periodo de colonización portuguesa, el acto simbólico de la constitución de la República y muchos documentos que hablan de nuestra memoria”, dijo ante los medios.