Idlib, al borde del desastre humanitario

La falta de acuerdo entre Turquía, Rusia e Irán adelanta una inminente ofensiva en el último enclave rebelde de Siria • EEUU considera probado que Damasco prepara armas químicas

30
El líder supremo iraní, Ali Jameneí (c), el presidente ruso, Vladímir Putin (i), y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan (d)
El líder supremo iraní, Ali Jameneí (c), el presidente ruso, Vladímir Putin (i), y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan (d). / EFE
Publicidad

Apenas unas horas antes de que arrancara la cumbre tripartita en Teherán entre Turquía, Rusia e Irán sobre el tema de Siria, aviones de guerra llevaron a cabo nuevos bombardeos ayer en áreas de la provincia siria de Idlib.

La cumbre entre los tres países garantes de los acuerdos de Astaná se saldó sin acuerdo en torno a un posible alto el fuego. Tras este fracaso, Idlib está más cerca del desastre que se avecina si nadie logra frenar el inminente asalto al último enclave rebelde en manos de los insurgentes sirios.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres e informantes en el país árabe, indicó que los ataques aéreos de ayer alcanzaron los alrededores de las localidades de Habit y Tel Asas, sin que haya informaciones sobre víctimas.

Después de que el presidente estadounidense Donald Trump haya advertido esta semana de que una ofensiva “temeraria” contra Idlib podría causar decenas de miles de muertos, un asesor de la Casa Blanca aseguró que “hay un montón de pruebas” de que el Gobierno de Damasco prepara armas químicas para la provincia rebelde. Además, alertó de los peligros de poner en marcha una ofensiva en el enclave en el que sobreviven a duras penas cerca de tres millones de sirios.

“Estoy seguro de que hay verdaderas pruebas que sustentan este tipo de advertencias”, aseveró Jim Jeffrey, que fue nombrado el pasado 17 de agosto asesor especial del secretario de Estado, Mike Pompeo, para supervisar las conversaciones sobre una transición política en Siria.

Armas químicas

“Cualquier ofensiva es para nosotros motivo de objeción siempre que suponga una escalada temeraria”, aseveró el asesor durante una rueda de prensa. Jeffrey manifestó que “hay un montón de pruebas sobre la preparación de armas químicas” por parte del Gobierno sirio.

La Casa Blanca, por su parte, alertó de que Estados Unidos y sus aliados responderán “vigorosamente” a cualquier uso de armas químicas por parte de fuerzas gubernamentales en el marco de una ofensiva en Idlib. Jeffrey ha indicado que un posible ataque de las fuerzas sirias con apoyo de Rusia, así como el uso de armas químicas, podría provocar el desplazamiento de un gran número de personas hacia el sureste de Turquía u otras áreas de Siria que se encuentran bajo control turco.

Por otra parte, Jeffrey describió la situación en Idlib como “muy peligrosa” y aseveró que Turquía está tratando de evitar una ofensiva por parte de las fuerzas progubernamentales y sus aliados. “Creo que el último capítulo de la historia de Idlib no se ha escrito aún. Los turcos están tratando de buscar una salida y han mostrado una gran resistencia en el marco de la negociación sobre el ataque”, añadió.

Por su parte, el primer ministro de Siria, Imad Jamis, aseguró en Damasco que la provincia de Idlib, controlada por los rebeldes, pronto quedará de nuevo bajo la soberanía estatal siria, al tiempo que prometió ganar cualquier guerra que se avecine.

Las señales de una inminente ofensiva del Ejército sirio contra la provincia de Idlib se han multiplicado en los últimos días, a pesar de las advertencias occidentales y turcas acerca de una probable catástrofe humanitaria.

800.000 desplazamientos

Hasta 800.000 personas podrían verse desplazadas en la provincia de Idlib y sus alrededores si se produce una ofensiva militar por parte del Gobierno sirio y sus aliados, según ha advertido la ONU, que insiste en que evitar que esto ocurra debería ser prioritario tanto para las partes como para quienes les apoyan.

“Una operación militar en Idlib y las zonas que la rodean similar a lo que hemos visto en otras partes de Siria no solo pondría en peligro a los civiles en esta zona densamente poblada sino que causaría hasta 800.000 desplazados”, explicó la portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) en Siria, Linda Tom.

Según las estimaciones de la ONU, en Idlib viven unos 2,9 millones de personas, de los que más de un millón son desplazados internos llegados de otras partes del país huyendo del conflicto que estalló en marzo de 2011 o en virtud de los acuerdos de evacuación de enclaves rebeldes con el Gobierno. Anteriormente, Naciones Unidas había alertado de que una operación militar a gran escala podría desplazar a hasta 700.000 personas.