Hollande admite que la colonización en Argelia fue «brutal e injusta»

El mandatario informa de que se permitirá una mayor investigación de algunos hechos ocurridos durante la ocupación, porque «no se construye nada con el disimulo o el olvido».

1

El presidente francés, François Hollande, aprovechó ayer su primer viaje a Argelia para admitir que la colonización gala en ese país fue «brutal e injusta». «Reconozco el sufrimiento que se ha causado» durante los 132 años de ocupación, que culminaron con la independencia de la nación africana en 1962, tras una guerra de ocho años en la que murieron cientos de miles de personas. Por ello, el dirigente anunció que París abrirá sus archivos que contienen documentos sobre la historia relacionada con Argelia para posibilitar el diálogo sobre la violencia y la injusticia.

«Tenemos el deber de sacar a la luz la violencia, las injusticias, las masacres y las torturas», afirmó el mandatario, que agregó que «no se construye nada con el disimulo, el olvido o la negación».

Hollande mostró en su visita una postura más de reconciliación que sus antecesores en el cargo, aunque no pidió perdón por las políticas de Francia en África, ya que el colonialismo sigue siendo un tema muy espinoso en el país galo, especialmente la independencia de Argelia.

Sin embargo, señaló que Argel y París comparten una historia común y una proximidad, «que no ha sido construida, sino que es una realidad». El presidente subrayó que de los 900.000 argelinos que viven en el extranjero, 700.000 residen en territorio galo.

El mandatario reiteró las relaciones históricas que unen a ambos países y apuntó a que podría ocurrir como con Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, cuando las dos naciones se convirtieron en el motor del Viejo Continente.

«Lo mismo que París y Berlín fueron capaces de ser los motores de la construcción europea tras una guerra trágica que les había enfrentado, Argelia y Francia pueden construir la unidad del Mediterráneo de mañana», defendió.

Durante el discurso, Hollande manifestó la intención de su Gobierno de aumentar los intercambios comerciales con Argelia, así como reducir los requisitos para entregar visados a los ciudadanos argelinos que viven en el Estado galo de forma irregular.

«Francia es el primer inversor en este país. Eso es bueno, pero lo podemos hacer mejor», aseguró el dirigente, que, además firmó con su homólogo, Abdelaziz Beouteflika, una declaración de amistad y cooperación que incluye, entre otros aspectos, una intensificación de la cooperación en áreas políticas y económicas.

La visita se esperaba con tensión, ya que la guerra de la independencia argelina, de 1954 a 1962, fue una de las más sangrientas de la historia. De hecho, muchos ciudadanos del país del norte de África siguen acusando a París de crímenes contra la humanidad.

Bajo la Presidencia de Jacques Chirac se planeó una firma de acuerdo de amistad entre ambas naciones, pero su sucesor, Nicolas Sarkozy, aparcó el proyecto.