¿Héroes o traidores a EEUU?

La revelación de información de los servicios secretos norteamericanos podría acarrear la pena de muerte para el soldado Bradley Manning y el exinformático Edward Snowden

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A primera vista, hay algunas similitudes llamativas entre Edward Snowden y Bradley Manning. Los dos son estadounidenses y jóvenes. Dos personas que, con sus espectaculares revelaciones, quieren en apariencia solo lo mejor para su país. Sin embargo, han puesto en aprietos a EEUU y a sus servicios secretos. ¿Son, por eso, héroes o traidores a la patria?

Snowden, el exempleado de los servicios secretos que sacó a la luz el programa Prism de la Agencia Nacional de Seguridad norteamericana (NSA), tiene 30 años y vivió hasta el pasado jueves, desde hacía cuatro semanas en la zona de tránsito de un aeropuerto de Moscú, que fue el país que le ha prestado asilo con todas las consecuencias. Las autoridades norteamericanas se ha mostrado decepcionada ante la oferta rusa, ya que querían detenerle y llevarle ante un tribunal local.

Ayer seguro que le atragantó el desayuno al presidente de EEUU, Barack Obama, al revelar The Guardian que su país pagó al menos 114,4 millones de euros al centro de escuchas británico GCHQ en los últimos tres años para asegurar su influencia y el acceso a los programas de espionaje del Reino Unido. Así, la Agencia de Seguridad Nacional del país norteamericano (NSA) realizó abonos secretos a su equivalente en las Islas, el GCHQ.

Mientras, Manning, que tiene apenas 25 años, fue absuelto hace tan solo tres días de alta traición por ayudar al enemigo, Wikileaks. ¿Es este proceso a las puertas de Washington algo así como el ensayo para el caso Snowden?

El soldado parecía perdido en la sala. Seguía llevando uniforme. No decía prácticamente nada. A veces miraba alrededor. Un hombre que estaba en el centro de la escena, pero no encontraba aún su papel en este drama. Sus intenciones eran buenas. El joven, un fanático de los ordenadores, trabajaba como analista de los servicios secretos en el Ejército norteamericano y en Irak tuvo acceso a documentos estrictamente confidenciales. Según dijo, sus motivos fueron completamente altruistas a la hora de entregar cientos de miles de documentos a la plataforma creada por Julian Assange.

Snowden, que reveló el programa de vigilancia electrónica de EEUU, suena muy similar: «Hice lo que me pareció correcto y lancé una campaña…no me quise enriquecer. No quise vender los secretos estadounidenses».