HaitÍ está a merced de los bandidos

Miles de criminales evadidos de la prisión siembran el terror en la capital 37.000 embarazadas, en peligro por la precariedad sanitaria

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Las fuerzas del orden de Haití se sienten desbordadas por el recrudecimiento de la inseguridad en Puerto Príncipe, donde alrededor de 7.000 bandidos se están aprovechando de la situación creada por el terremoto del pasado 12 de enero para cometer saqueos y violaciones, según informó ayer el director de la Policía, Mario Andrésol, quien precisó que entre los numerosos presos que huyeron de la cárcel el día del seísmo y que están sembrando el terror entre la población figuran importantes criminales y altos responsables condenados por desvío de fondos y tráfico de drogas.

«Los delincuentes se aprovechan de los apagones que sufre la capital para acosar y violar a mujeres y chicas refugiadas en las tiendas de campaña», aseguró el responsable policial. Las organizaciones de mujeres ya han registrado numerosos casos y han alertado a los representantes de la ONU en Haití, pero no hay cifras sobre las víctimas de estos delitos.

El grupo de reos fugados incluye a violadores, ladrones, jefes de bandas, traficantes de drogas, secuestradores y delincuentes de todo tipo. «Habíamos necesitado cinco años para detenerlos y ahora están todos libres y van a constituir una fuente de problemas», agregó Andrésol. Según la agencia de noticias local Haiti Press Network, varios evadidos de la cárcel han sido ejecutados en los barrios populares y las fuerzas del orden han conseguido capturar a otros.

Antes de la catástrofe natural, la Policía de la nación contaba con alrededor de 8.000 efectivos, pero el seísmo ha causado numerosas bajas entre el propio Cuerpo. «Hemos perdido 70 agentes, cerca de 500 siguen desaparecidos y 400 están heridos», precisó Andrésol.

Por otra parte, la vida de cerca de 37.000 embarazadas y de sus bebés corre serio peligro debido a las pésimas condiciones en las que se encuentra el sistema sanitario de las zonas devastadas por el temblor. Al menos 10.000 de estas mujeres necesitarán atención para el parto durante los próximos meses, y, de ellas, unas 1.500 precisarán cuidados especiales por las duras condiciones en las que tendrán que dar a luz, según estimaciones del Comité de Emergencia para Desastres (DEC), una red formada por varias organizaciones humanitarias, como Save the Children o CARE.

Aproximadamente el 75 por ciento de las muertes maternas se producen por hemorragias, infecciones, abortos espontáneos, partos prolongados o difíciles y desórdenes de hipertensión. «La mayoría de estos fallecimientos pueden evitarse con un acceso a cuidados médicos apropiados. Pero si la posibilidad de acudir a centros sanitarios es nula y además se tienen desórdenes emocionales por estar en una situación de emergencia, las embarazadas se encuentran ante un riesgo masivo de que se produzcan complicaciones», indicó DEC.

Otra de las principales preocupaciones surgidas en los últimos días es la situación de los numerosos niños que han quedado huérfanos. Según Save the Children, alrededor de un millón de pequeños han perdido a uno o dos de sus padres. Abandonados a su suerte, los menores se exponen a los mayores peligros, de forma muy particular a los abusos sexuales, o se dedican a la delincuencia o la prostitución para sobrevivir.