Fillon amenaza con una escisión y pone en jaque a la derecha francesa

Sarkozy tiene que mediar entre los dos candidatos a sucederle en la formación y propone la celebración de un referéndum para que los militantes decidan si vuelven a las urnas.

0

En todos los partidos, cuando se marcha un líder, se atraviesan momentos duros. Y más si el que ha encabezado la formación es un político tan carismático como Nicolas Sarkozy. Encontrar un sucesor para el expresidente francés se antojaba complicado cuando se convocaron las primarias, el pasado 18 de noviembre, en la Unión por un Movimiento Popular (UMP), pero ahora se ha convertido en una auténtica guerra entre los dos candidatos, el exprimer ministro François Fillon y Jean-François Coppé, que resultó vencedor en las elecciones por un ligero margen de 100 votos y ha sido acusado en los últimos días de fraude por los seguidores de su adversario.

Es tal el descontento del derrotado en las urnas que a primera hora de ayer anunció la creación de un nuevo grupo parlamentario hasta que se celebren nuevamente unos comicios para elegir al nuevo dirigente del partido conservador galo.

Bajo el nombre de Agrupación-UMP, Fillon abrió una brecha en la formación de derechas, aunque aseguró que la escisión, a la que se unirían cerca de 120 diputados, se disolverá si se repiten las primarias en un plazo máximo de tres meses porque «es intolerable» lo que ha sucedido.

El peligro de desmembramiento de la UMP, en el Gobierno de París hasta el pasado mayo, obligó a que el propio Sarkozy, que se ha retirado de la vida política, forzase un encuentro entre Fillon y Copé. El expresidente llegó a amenazar a los dos postulantes con publicar un comunicado para expresar su «vergüenza» por la situación por la que atraviesa el partido del que él mismo fue cabeza visible hasta hace unos meses.

Durante estas conversaciones, el exjefe del Ejecutivo francés sugirió la idea de celebrar un referéndum entre los militantes para que sean estos los que decidan si quieren que se vote de nuevo. Una idea desechada inicialmente por el vencedor en las primarias, que rechazó que se repitan los comicios internos argumentando que los estatutos de la Unión por un Movimiento Popular no lo permiten.

Sin embargo, el expremier sí aceptó la celebración de la consulta, aunque con dos premisas: «que no sea una maniobra dilatoria» y que se reúnan «condiciones de objetividad».

En la media hora que permanecieron reunidos los dos candidatos a suceder a Sarkozy, Copé exigió a su adversario que renuncie a la creación del nuevo grupo parlamentario en la Asamblea, ya que considera que supone «un atentado a la cohesión del partido», y, acto seguido, mostró su intención, pese a sus reticencias, a que tenga lugar el reférendum. Es más, llegó a fijarlo para el próximo enero.