Europa recibe al ‘redentor’

Acompañado por la aureola de popularidad que arrastra tras su victoria en las elecciones de EEUU, Obama llega a Londres en busca de apoyos para sus propuestas contra la crisis

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Desde el Plan Marshall, que repartiera 13.000 millones de dólares para la reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial, nada que viniera de Estados Unidos se había esperado con tanta expectación hasta que Barack Obama anunció su primera visita al Viejo Continente. El inquilino de la Casa Blanca es visto por muchos como el redentor que salvará al mundo de sus graves problemas económicos.

El presidente norteamericano llegó ayer a Londres, la primera parada de su gira por Europa, en la que tratará de convencer de sus propuestas financieras al resto de los países en la cumbre del G-20, que se celebrará en esta capital.

Tal y como ocurriera en la reciente visita de su anfitrión, el primer ministro británico, Gordon Brown, a Washington, no hubo una ceremonia oficial de recepción. Sin embargo, las cosas cambiarán hoy, ya que el viaje del dirigente demócrata ha despertado gran expectación en Europa, donde se espera ver si el candidato que cautivó al continente cumple su propuesta sobre un nuevo multilateralismo.

Obama se ve favorecido por una enorme popularidad. Pero el simple carisma no le ayudará en las negociaciones con unos líderes que quieren tomarle la medida y que se ven con la espalda contra la pared debido a la crisis.

Las prioridades del presidente estadounidense, según la Casa Blanca, serán promover planes de estímulo para las economías; una reforma del sistema regulador financiero; la lucha contra el proteccionismo y medidas para impedir que la recesión se extienda a los países emergentes.

Por el momento, Obama ya ha renunciado a una de las metas que aspiraba, que las principales potencias adoptaran planes de estímulo por valor del 2 por ciento del PIB, similares al plan que EEUU aprobó en febrero por valor de 787.000 millones de dólares.

Ahí se ha encontrado con la férrea resistencia de los europeos, encabezados por el primer ministro checo, Mirek Topolanek, que describió esas iniciativas como «el camino a la destrucción», o Alemania, que recuerda aún con pavor la hiperinflación de la década de los 20.

En la reunión, los líderes abordarán también asuntos como la reestructuración del Fondo Monetario Internacional (FMI), un asunto en el que Pekín busca un mayor protagonismo, que puede enfrentarle con EEUU.

Antes de la cumbre del G-20, Obama tendrá en Londres dos reuniones bilaterales de importancia crucial. Hoy se reúne con los presidentes chino, Hu Jintao, y ruso, Dmitri Medvédev.

Con Hu abordará, además de la reforma del FMI, asuntos como los llamamientos del régimen comunista para una nueva divisa mundial, y las dudas de Pekín sobre la estabilidad de las finanzas estadounidenses.

En otro plano, debatirán la situación en Corea del Norte, que se prepara a lanzar lo que asegura que es un satélite y se sospecha que es un misil, y el programa nuclear iraní, entre otros asuntos.

La reunión con Medvédev también promete ser jugosa. Obama ha ofrecido un «nuevo comienzo» en las relaciones entre Washington y Moscú y, aunque ambos países lo han desmentido, la prensa afirmó que el presidente de EEUU había abordado la posibilidad de renunciar al escudo antimisiles en Europa del Este a cambio de una mayor colaboración rusa contra los planes atómicos de Teherán. Según el Kremlin, en este encuentro se firmará un pacto para la reducción de armamento nuclear.

Durante su estancia en Londres, Obama también se entrevistará con Brown y la reina de Inglaterra, así como con el líder conservador David Cameron, el primer ministro indio, Manmohan Singh, el presidente surcoreano, Lee Myung Bak, y el rey Abdalá de Arabia Saudí.

Tras su etapa londinense, el dirigente estadounidense continuará viaje a Estrasburgo y Kehl para participar en la cumbre de la OTAN. La gira se completará con una estancia en Praga para reunirse con la UE, y mantener una cita bilateral con Zapatero, antes de terminar su visita en Turquía.