El presidente estadounidense, Donald J. Trump, haciendo unas declaraciones ante la prensa.
El presidente estadounidense, Donald J. Trump, haciendo unas declaraciones ante la prensa. / EFE
Publicidad

Miles de personas se concentraron ayer en múltiples puntos de Estados Unidos, con Washington D.C. como epicentro, para participar en la llamada ‘Marcha por nuestras vidas’, una convocatoria para exigir que las vidas de los estudiantes “se conviertan en una prioridad” y para acabar “con la violencia armada y los tiroteos masivos en las escuelas”, según expresaron los principios de la manifestación, liderada por los supervivientes del tiroteo de febrero en el instituto Stoneman Douglas de Florida.

El 17 de ese mes, Nikolas Cruz, exalumno del centro y de 19 años, mató a tiros a 17 personas e hirió a otras 15 poco después de que terminaran las clases en el centro educativo. Cruz portaba un fusil de asalto AR-15, una de las armas habitualmente empleada en otros tiroteos indiscriminados, y varios cargadores.

El incidente supuso el detonante de una movilización a nivel nacional rara vez vista desde hace cinco años, tras la matanza de la escuela primaria de Sandy Hook, en Connecticut. Ahora, fueron los estudiantes quienes tomaron la palabra.

Supervivientes como Emma Gonzalez, uno de los grandes símbolos del movimiento, condenaron sin paliativos a defensores de la liberalización de la compraventa de armas de fuego, como el senador republicano por Florida, Marco Rubio, o a la propia Asociación Nacional del Rifle, a la que acusan de haber abandonado sus principios de defensa de la segunda enmienda, una que garantiza de forma un tanto ambigua a juicio de juristas críticos la posesión de armas, para convertise simplemente en un lobby a favor de su venta.

La organización convocó casi 850 concentraciones no solo en EEUU, sino en varios países del mundo, en especial delante de embajadas y consulados de EEUU. En España se celebraron varias vigilias, en Madrid, Barcelona, Sevilla, Mallorca e Ibiza.

La manifestación principal tuvo lugar en Washingtong, a lo largo de la avenida Pensilvania, donde está la Casa Blanca, y culminó con un mítin con 20 oradores, todos menores de 18 años, y artistas de relevancia.