España ofrece a los rebeldes sirios albergar una cita previa a Ginebra

EEUU asegura que es «imperativo» que las dos partes del conflicto acudan a la mesa de negociaciones, porque «esta guerra no acabará en el campo de batalla».

0

Dentro de exactamente un mes está programada la conferencia de paz sobre Siria en Ginebra, una cita que ha levantado muchas susceptibilidades y a la que, en principio, los opositores al régimen de Bachar al Asad no acudirán. Por eso, y en vistas de intentar arreglar la situación, España se ofreció ayer a albergar una reunión de los rebeldes al Gobierno de Damasco antes de que tenga lugar la cumbre en la ciudad suiza.

Según explicó el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, este encuentro serviría para preparar lo que deberían ser las «conversaciones definitivas» entre el Ejecutivo y la insurgencia, ya que, según agregó, es «necesario que se presente un frente cohesionado, capaz de ser interlocutor» en la cita de Ginebra.

En este sentido, indicó que, dentro de la oposición, no pueden tener cabida las posiciones «extremistas» y añadió que se debe prestar «especial atención a los derechos de las minorías» y no aspirar a destruir las instituciones del Estados para no repetir errores de Irak y Libia.

Por ello, la insurgencia debe comprometerse con las obligaciones internacionales sobre armas químicas y permitir que las fuerzas aliadas hagan su labor en un país que ha provocado más de 2,5 millones de refugiados y dejado más de cinco millones de personas dependiendo de la ayuda humanitaria.

Según Margallo, «a los occidentales les toca el animar a las fuerzas rebeldes a crear un frente excluyendo a las fuerzas islamistas y acudir a la mesa de negociación». Además, dejó claro que el Gobierno español «siempre ha apoyado a la oposición y hemos estado distanciados del régimen, lo que no quiere decir que no queramos que el Gobierno participe en una solución».

Mientras tanto, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, aseveró que es «imperativo» que las dos partes del conflicto sirio acudan a la mesa de negociaciones.

«Esta guerra no se acabará en el campo de batalla», indicó.

Un fracaso a la hora de poner fin al conflicto llevaría un aumento del extremismo, del número de refugiados y a una mayor desestabilización de la región, que «desembocaría al final en la desintegración del Estado sirio», avisó el norteamericano.

Por su parte, el ministro de Exteriores británico, William Hague, insistió en que Bachar al Asad no debe desempeñar un papel en el nuevo Ejecutivo de Damasco.

Sin embargo, el jefe de la diplomacia inglesa no consideró que ese aspecto deba ser una precondición a la conferencia de paz de Ginebra. «Es, simplemente, el resultado que esperamos», subrayó durante un encuentro del grupo Amigos de Siria celebrado en Londres y en el que los asistentes llamaron a los rebeldes a participar, unidos, en la cita en Suiza, que ofrece «la mejor esperanza para mejorar sus vidas», en palabras de Hague.

La cita se produjo horas después de que el propio presidente sirio manifestase que tiene previsto presentarse a la reelección el próximo año.