Erdogan tensa la cuerda

El primer ministro turco continúa con su frente contra Israel, al que acusa de ser una «amenaza» para todo Oriente Próximo y de tener en su arsenal «la bomba atómica»

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La situación en Oriente Próximo no es precisamente halagüeña. Y es que mientras Palestina lucha por un reconocimiento en la comunidad internacional, Israel continúa con sus asentamientos en la zona ocupada, un gesto que desde el territorio árabe han tomado como una provocación y se ha convertido en la principal razón para que las negociaciones de paz entre judíos y musulmanes continúen paralizadas. Pero, por si fuera poco este conflicto, el Gobierno hebreo tiene otro frente abierto, Turquía, que en los últimos meses ha iniciado su particular guerra contra Tel Aviv.

Enturbiando más aún las relaciones entre ambos países, ayer el primer ministro otomano, Recep Tayyip Erdogan, definió a Israel como una «amenaza» para la zona por contar en su arsenal militar con la bomba nuclear, y acusó al Gobierno de Benjamin Netanyahu de practicar «terrorismo de Estado».

Aunque Israel practica una política de ambigüedad sobre su arsenal nuclear, existe un consenso entre los expertos militares sobre su existencia, y cifran su poder en unas 200 cabezas atómicas.

Erdogan también reiteró sus acusaciones contra la nación hebrea de practicar «terrorismo de Estado», una recriminación que ha repetido desde que el Ejército israelí asaltara la Flotilla de la Libertad en 2010 y matase a nueve ciudadanos turcos.

Debido a ese incidente, Ankara ha decidido situar al nivel más bajo posible las relaciones diplomáticas entre ambos Estados y suspender totalmente las relaciones militares bilaterales con Israel, hasta ahora un aliado estratégico.

Por otra parte, y mientras permanece a la espera de una resolución de la ONU, Palestina se encomendó a la Unesco, donde pidió adherirse como miembro de pleno derecho, una solicitud ante la que el Comité Ejecutivo de la organización se mostró favorable, con 40 votos de apoyo de las 58 naciones representadas. El visto bueno definitivo se decidirá en la Conferencia general que se celebrará entre el 25 de octubre y el 10 de noviembre.

Este respaldo es un avance muy importante para el territorio árabe, que ansía el visto bueno de Naciones Unidas para convertirse en el 194 Estado del organismo, pero también es un paso hacia atrás en la mejora de las relaciones con Israel. Y es que Tel Aviv criticó duramente el gesto musulmán de intentar ingresar en la Unesco, ya que consideró que «supone un rechazo a la negociación y a la iniciativa de paz del Cuarteto».

«Niegan tanto la ruta de las conversaciones bilaterales como la propuesta» de EEUU, la ONU, la UE y Rusia.

Además, el Ejecutivo de Netanyahu consideró que, con este tipo de acciones, Palestina «da una respuesta negativa a los esfuerzos hebreos para promover un proceso de pacificación».