El pueblo tunecino logra expulsar del poder al presidente Ben Alí

El discurso del jueves en el que el jefe del Estado prometió elecciones en seis meses, fue la gota que colmó el vaso y provocó que la población se echara a la calle para exigir su marcha

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El jefe de Estado tunecino, Zine el Abidine Ben Alí, abandonó ayer el país y el primer ministro, Mohamed Ghanuchi, asumió la Presidencia interina, en medio de los mayores disturbios de la historia, de Túnez, con decenas de muertos. Este dirigente, que ha permanecido en el poder 23 años, parece haberse ido a Malta, mientras el Ejército tomó momentáneamente el control de la situación, según fuentes gubernamentales, horas después de que anunciara la disolución del Gabinete y convocara elecciones legislativas anticipadas en un plazo de seis meses.

Sin embargo, poco después de tal promesa, y dado el cariz que estaban tomando los acontecimientos, con un pueblo insatisfecho que clamaba por su dimisión, el mandatario abandonaba Tunicia y dejaba el poder en manos del primer ministro, quien se comprometió a respetar la Constitución y restaurar la estabilidad.

Ghanuchi, de 69 años, hizo un primer llamamiento a los tunecinos «de todas las sensibilidades políticas y regionales», les instó a «demostrar su patriotismo y su unidad» y se comprometió a «poner en marcha todas las reformas sociales y políticas que han sido anunciadas en colaboración con los partidos políticos y los actores de la sociedad civil», que clama por el alto precio de los alimentos básicos como el azucar y la leche, así como por los insoportables índices de desempleo.

El presidente interino, quien goza de una relativa buena reputación como tecnócrata y no se ha visto involucrado en los casos de corrupción del régimen, pretende así hacer frente a los disturbios que se registran desde hace un mes.

Ayer mismo, miles de personas se concentraron frente a la sede del Ministerio del Interior para pedir la salida del poder de Ben Ali, antes de ser violentamente disueltos por la Policía. Las protestas se reprodujeron asimismo en otras regiones del país con el escalofriante resultado de otros 13 muertos, que se suman al medio centenara de víctimas que ya habían denunciado diversas organizaciones humanitarias y sindicales y los partidos de la oposición.

Como respuesta, el Gobierno decretó el estado de excepción en todo el país con un toque de queda desde las 17,00 hasta las 06,00, y con la prohibición de toda concentración de personas en la vía pública.

La Policía y el Ejército están autorizados a disparar sobre todo sospechoso que no haya obedecido las órdenes, o haya huido sin posibilidad de detenerle.

Jiménez descarta evacuar a la colonia española, aunque aconseja no viajar allí

El Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación no baraja «por el momento» evacuar de Túnez a la colonia española, que se limita a unas 600 personas, y confía en que el país «recupere la calma» y «vuelva a la normalidad», según indicó ayer la jefa de la diplomacia, Trinidad Jiménez.

Asimismo, la dirigente socialista expresó la «preocupación» del Gobierno por los «acontecimientos violentos» que vive el país desde hace unas semanas, durante las que la población, descontenta con su situación económica, se ha rebelado contra el presidente tunecino, Zine al Abidine Ben Ali.

Tras reiterar que España «lamenta» la pérdida de vidas humanas registradas en las protestas y que sigue «con mucha atención todo el proceso», señaló que no existe «por el momento preocupación por la situación de la colonia española».

Exteriores sí recomienda a los españoles que se abstengan de viajar a las zonas del país donde continúan los disturbios, y que extremen la precaución en la capital y en las zonas turísticas del litoral, consejos que pueden consultarse en la página web del Ministerio: www.maec.es.

Otros países, como el Reino Unido, han seguido pasos similares. De hecho, el Gobierno de Cameron comenzó a repatriar a los nacionales que lo soliciten, y expresó su deseo de que no se viaje a ese lugar a menos que sea estrictamente necesario.