El Papa tiende la mano

Benedicto XVI sigue los pasos de Juan Pablo II en su gira por Tierra Santa, y destaca los vínculos entre judíos, musulmanes y cristianos, reclamando la libertad religiosa

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El Papa Benedicto XVI, después de visitar el Monte Nebo, el lugar desde el que Moisés contempló la Tierra Prometida por Dios y donde también puso sus pies Juan Pablo II, lanzó mensajes de diálogo a musulmanes y judíos y ensalzó los «inseparables vínculos» de estos con los cristianos, al tiempo que alertó de que «la religión, como la ciencia, puede corromperse».

Posteriormente, Joseph Ratzinger se trasladó a Mádaba para inaugurar la Universidad del Patriarcado Latino. Después, se desplazó hasta la capital, Amán, donde visitó el Museo Hasquemita y mantuvo una reunión con los líderes religiosos musulmanes y con el cuerpo diplomático. Ya por la tarde, celebró el rezo de vísperas con sacerdotes, religiosos y laicos en la Catedral de San Jorge.

En el Monte Nebo, tras el discurso de acogida pronunciado por el Ministro General de los Franciscanos, José Rodríguez Carballo, en el que agradeció al Papa su presencia y subrayó que este lugar conmemora la relación con la historia sagrada entre judíos y cristianos, Benedicto XVI pronunció de pie un discurso en el que hizo referencia a la Tierra que Moisés contempló pero no pudo tocar.

Ratzinger también se refirió al pueblo judío, al que trasladó un mensaje de apertura al diálogo y a la cooperación y en el que destacó el «inseparable vínculo» de la Iglesia con el pueblo hebreo, que se manifiesta en la antigua tradición de peregrinar a los lugares santos.

De vuelta en el Papa-móvil, se dirigió a la Universidad de Mádaba, donde bendijo la primera piedra de la institución y donde descubrió una placa conmemorativa de este viaje: «Religion y ciencia pueden corromperse».

Antes del mediodía, Benedicto XVI se trasladó hasta la mezquita Rey Hussein Bin Talal en Amán, y junto a esta mantuvo un encuentro con los jefes religiosos musulmanes, el cuerpo diplomático y los rectores de las universidades.

El Santo Padre elogió la colaboración entre cristianos y musulmanes en Jordania, que «es un ejemplo alentador» para la región y para el mundo, de la contribución «positiva y creativa que la religión puede y debe dar a la sociedad civil». Así, manifestó que el derecho a la libertad religiosa «va más allá de la cuestión del culto».

Ya por la tarde, el Papa se reunió con los sacerdotes, religiosos y representantes de distintos movimientos eclesiales para rezar las vísperas. Finalmente, el Pontífice se retiró a descansar a la Nunciatura de la capital jordana y hoy celebrará una misa multitudinaria en el Estadio Internacional de Amán, antes de partir a Israel y a los territorios de Palestina.