El Papa alerta de falsos ídolos «como el dinero o el placer»

El Pontífice anuncia que regresará a la Basílica brasileña dentro de cuatro años, cuando se cumplan los tres siglos de la aparición de la Virgen, y pide que recen por él para que así suceda.

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«Solo se llega a Dios a través del camino de la amistad, el compañerismo y la fidelidad». El Papa Francisco invitó ayer desde el Santuario de Aparecida a inculcar a la juventud valores como la solidaridad, la perseverancia, la fraternidad y la alegría para enfrentarse a «tantos ídolos que se ponen en el lugar de Dios» como «el dinero, el éxito, el poder o el placer». Se trata de la primera homilía que pronuncia el Pontífice durante su visita a Brasil para presidir la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), donde miles de personas esperaban al Santo Padre su llegada a la Basílica, a pesar de la lluvia.

Por ello, según indicó, ha acudido a la Virgen de Aparecida para pedirle por el éxito de la Jornada, pero también para que ayude a los pastores, a los padres y a los educadores a transmitir a los jóvenes los valores «que les hagan artífices de una nación y de un mundo más justo, solidario y fraterno». En este sentido, señaló tres «sencillas» actitudes: mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría.

Concretamente, sobre la primera, indicó que a pesar de las dificultades que hay en la vida «por más grandes que parezcan», Dios «nunca deja» que sus hijos se hundan y, por ello, exhortó a «no perder la esperanza», pues «el dragón, el mal, existe en la historia, pero no es el más fuerte».

«Es cierto que hoy en día, todos un poco, y también nuestros jóvenes, sienten la sugestión de tantos ídolos que se ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el dinero, el éxito, el poder, el placer. Con frecuencia se abre camino en el corazón de muchos una sensación de soledad y vacío, y lleva a la búsqueda de compensaciones, de esas deidades pasajeras», subrayó.

Sin embargo, indicó que se pueden combatir con «una visión positiva de la realidad», ayudando a la juventud a ser protagonista de la construcción de un mundo mejor y proponiéndole «esos valores inmateriales que son el corazón espiritual de un pueblo, la memoria de un pueblo», que encuentran «sus raíces más profundas en la fe cristiana».

Sobre la segunda actitud, la de dejarse sorprender por Dios, Francisco apuntó que «el Señor actúa y sorprende también en medio de las dificultades» y que, con él, «lo que parece agua fría, lo que es dificultad, lo que es pecado, se transforma en vino nuevo de amistad».

Además, acerca de la tercera actitud, la alegría, añadió que el cristiano «es alegre, nunca triste» y que, por tanto, «no puede ser pesimista». «No tiene el aspecto de quien parece estar de luto perpetuo. Si estamos verdaderamente enamorados de Cristo y sentimos cuánto nos ama, nuestro corazón se inflamará de tanta alegría que contagiará a cuantos viven a nuestro alrededor», insistió.

El Papa también anunció en su visita al Santuario de Aparecida que regresará al monasterio en 2017, cuando se cumplan los 300 años de la aparición de la Virgen en el río Paraíba. «Les pido un favor: recen por mí, necesito que Dios les bendiga, que nuestra Señora de Aparecida los cuide. ¡Y hasta 2017, que voy a volver!», exclamó al asomarse al exterior del recinto donde le esperaban decenas de miles de jóvenes.

El Pontífice improvisó unas palabras en español. «Yo no hablo brasileño, voy a hablar en español. Muchas gracias por estar aquí de corazón, con todo mi corazón le pido a la Virgen que os bendiga a sus familias, a sus hijos, a sus padres, a toda la patria», remarcó.

Por último, Francisco levantó la Virgen, a la que tenía entre sus brazos, y después de dar la bendición con ella, la besó.