El G-20 busca salvar al euro

La crisis de deuda en la eurozona copa la reunión en Los Cabos, que pide medidas de contención.

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La crisis de deuda de la zona euro centró ayer la primera jornada de la cumbre del G-20, que se celebra hasta hoy en la localidad mexicana de Los Cabos, donde los líderes de los Estados más ricos del mundo debaten sobre las medidas que deben tomar los Estados miembros de la UE para atajar los problemas financieros.

En este sentido, los representantes de las mayores potencias mundiales y de los países emergentes instaron a la eurozona a romper el círculo vicioso entre sus bancos y las economías públicas.

Según el borrador de la cita, Europa debería «tomar todas las medidas necesarias» para resolver su crisis, al tiempo que pide a los líderes de las naciones que trabajan con la moneda única que colaboren estrechamente con el nuevo Gobierno griego en el mantenimiento de la senda de las reformas y continuar así en la zona euro.

En el marco de esta reunión, en la que está representado el 80 por ciento de la riqueza mundial, Obama se reunió con varios líderes comunitarios, reflejando así la preocupación de Washington respecto a un posible agravamiento de la crisis europea que pudiera contagiar a EEUU, apenas unos meses antes de las elecciones presidenciales.

Las exigencias del G-20 no sentaron bien al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, quien insistió en que los Estados miembros no han viajado a México a «recibir lecciones», ya que la actual situación económica no se originó en el Viejo Continente, «sino en Norteamérica», al tiempo que matizó que «muchos de nuestros sistemas financieros fueron contaminados por prácticas no ortodoxas de algunos sectores» ajenos a la UE.

El dirigente luso agregó que Europa es la mayor economía del mundo y también el mayor contribuyente al Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que justifica que reciba apoyo en lugar de salvarse «solo por sus propios medios», por lo que instó a trabajar «de manera cooperativa» para salir de la crisis.

También estaba previsto que España ocupara un punto del día de la cita, debido a la inyección de 100.000 millones para rescatar a la banca nacional. En previsión de lo que se vaya a tratar en Los Cabos, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, remarcó que el país «seguirá haciendo sus deberes en materia de reformas» y abogó por «la integración fiscal y por la unión bancaria» para solucionar los problemas.

Por su parte, el ministro de Economía patrio, Luis de Guindos, aseveró que «España es una nación solvente» y se mostró convencido de que los mercados sabrán reconocerlo en un futuro inmediato.

«Estamos seguros de que la situación actual de penalización no se corresponde con los esfuerzos ni con la potencialidad de la economía española», sostuvo. «Y eso es algo que se tiene que acabar reconociendo en los próximos días o semanas», agregó.

Mientras tanto, la canciller alemana, Angela Merkel, consideró que para fortalecer la economía mundial no solo es importante lo que pasa en la eurozona. «Aquí, cada continente deberá hacer sus tareas», manifestó.

De este modo, la dirigente germana aseveró que los Veintisiete propondrán un paquete de crecimiento para consolidar el presupuesto y fomentar el empleo.

Avance hacia la unión bancaria.- El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, aseguró ayer que la UE puede avanzar rápido hacia una unión bancaria, cuyo primer paso debe ser la supervisión centralizada de las entidades sistémicas.

Van Rompuy presentará a los líderes europeos en la cumbre del 28 y 29 de junio su plan para lograr una unión bancaria, presupuestaria y política. El objetivo de esta iniciativa es generar «confianza» y dar una señal a los mercados de que el euro es «irreversible», explicó.

«El presidente del BCE ha hablado de un plan de 10 años. Yo creo que sobre muchos temas podemos ir más rápidamente», resaltó.

«La prioridad es la integración bancaria. Y en la integración bancaria creo que podemos alcanzar más pronto que sobre otros temas un acuerdo sobre una supervisión más centralizada y común», sostuvo.

Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, agregó que este mismo otoño podría presentar propuestas legislativas para configurar la unión bancaria, que implica, además, un sistema común de garantía de depósitos y un fondo para liquidar entidades con problemas.

Barroso explicó que el plan incluirá «con condiciones estrictas, algunas formas de mutualización de la deuda», algo a lo que se opone Alemania. «Pero cualquier futuro eurobono o bono de estabilidad no será una licencia para gastar. Al contrario, se convertirá en un instrumento poderoso para aumentar la disciplina y la estabilidad», añadió.

Asimismo, pidió que el rescate bancario de 100.000 millones de euros que el Eurogrupo prepara para España «evite cualquier contaminación entre deuda financiera y soberana», y sugirió que se den los fondos directamente a las entidades sin pasar por el Estado.