El Ejército de Tailandia estrecha el cerco en torno a los ‘camisas rojas’

Un general rebelde, destacado líder de los opositores, resulta herido de bala en la cabeza cuando supervisaba las barricadas instaladas para entorpecer el avance de los blindados

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La crisis política que vive Tailandia por los enfrentamientos entre el Gobierno y los opositores se agudizó ayer tras resultar herido de bala en el centro de Bangkok el general renegado Khattiya Sawasddipol, destacado miembro de los manifestantes conocidos como camisas rojas, mientras éstos aguardaban en sus barricadas en el centro de la capital el inicio del asedio anunciado el miércoles por el Ejército.

Khattiya fue ingresado en estado grave en la unidad de cuidados intensivos del hospital Hua Chiew, en el área de tres kilómetros cuadrados de extensión que está bajo el control de los activistas antigubernamentales.

Unos minutos antes de que fuera alcanzado por el disparo, el general, que vestía uniforme militar de campaña, supervisó junto a sus escoltas las medidas de seguridad adoptadas por los camisas rojas como la empalizada situada frente al distrito financiero de la capital, según observó quien suscribe.

A simple vista no se apreciaba que Khattiya fuera armado, aunque aparentemente sí el grupo de escoltas, vestidos de negro, que le protegían mientras era saludado con efusividad por los manifestantes que encontraba a su paso.

Las autoridades tailandesas dictaron el pasado abril una orden de búsqueda y captura contra este general después de acusarle de la muerte de varios militares durante los enfrentamientos librados ese mismo mes entre efectivos de las fuerzas de seguridad y opositores.

El militar se desplomó sobre el suelo al mismo tiempo que los camisas rojas lanzaban cohetes desde la barricada para advertir de la proximidad de soldados y comenzaban a evacuar a un lugar seguro a las mujeres y niños que se encontraban entre ellos.

Antes de que las manecillas de reloj marcaran las 18,00, hora anunciada por el Ejército para emprender el asedio de la zona roja, los servicios de seguridad del frente antigubernamental desplegaron a sus guardas en los accesos y barricadas. El Gobierno indicó que emplearía vehículos blindados y tropas para cerrar por completo los barrios ocupados.

La operación militar fue anunciada por el portavoz del Ejército, coronel Sansern Kaewkamnerd, después de que las autoridades aplazaran la iniciativa de cortar el suministro de electricidad y agua a la zona en la que se atrincheran los llamados camisas rojas desde hace cinco semanas.

Varios miles de manifestantes continuaban ayer tras las barricadas y empalizadas a la espera de que las tropas emprendan acciones para desalojarles.

El coronel Sasern Kaewkamnerd indicó que el corte de los servicios básicos estaba siendo reconsiderado, dado que afectaría también a las áreas colindantes en las que actividad diaria continúa con relativa normalidad.

El Ejecutivo, que ha dado un ultimátum tras otro a los camisas rojas para que pongan fin a la protesta que ya dura cinco semanas, anunció el miércoles que retiraba la propuesta de celebrar elecciones el próximo 14 de noviembre.

No obstante, el Gobierno mantiene el resto de las propuestas incluidas en la hoja de ruta hacia reconciliación planteada por el primer ministro, Abhisit Vejjajiva, en un intento por resolver la crisis.

El 7 de abril el Ejecutivo decretó el estado de excepción en Bangkok, medida que los manifestantes han exigido con insistencia que fuese levantada si las autoridades querían que la protesta llegase a su fin.

Desde que comenzaron hace dos meses las protestas, 29 personas han muerto y 1.000 han resultado heridas en enfrentamientos entre camisas rojas y efectivos de las fuerzas de seguridad, en la explosión de artefactos y en ataques.

La mayor parte de los opositores provienen de las zonas rurales del norte y noroeste del país, las de mayor densidad demográfica y feudos de los testaferros del multimillonario y ex primer ministro Thaksin Shinawatra, quien en 2008 fue derrocado por los militares y condenado a dos años de cárcel por corrupción, tras lo que éste se exilió de Tailandia.

Los manifestantes consideran que el Gobierno integrado por una coalición de seis partidos y encabezado por el Demócrata que lidera Vejjajiva, y al que respalda la élite monárquica y el Ejército, es ilegítimo por haber llegado al poder mediante pactos parlamentarios en vez de a través de las urnas.

La crisis política en Tailandia se remonta al golpe de Estado de los militares en 2006 contra Shinawatra, el magnate que gobernaba el país desde hacía algo más cinco años con el respaldo de una mayoría absoluta en el Parlamento.