El BCE se convierte en el blanco de críticas y presiones durante 2011

Los expertos censuran que el organismo subiera el precio del dinero, en un momento de incertidumbre en el que algunos países sufrían serias dificultades de financiación.

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El Banco Central Europeo (BCE) ha sido blanco de críticas y enormes presiones por la compra de deuda soberana, medida con la que quiso afrontar la crisis de endeudamiento de la zona del euro, en un año en el que también ha cambiado de presidente.

En 2011, el que sin duda ha sido, hasta ahora, el año más difícil desde su creación, de nuevo han sido discutidas sus decisiones sobre los tipos, como en 2008.

La institución subió en abril y julio el precio del dinero de forma moderada hasta el 1,5% -por posibles presiones inflacionistas-, pero se vio obligada a bajarlo en noviembre y diciembre ante la amenaza de una recesión en los 17 países de la moneda única.

El banco europeo, todavía presidido por el francés Jean-Claude Trichet, aumentó en abril su tasa rectora en un cuarto de punto por primera vez desde julio de 2008 -tras haberla mantenido en el 1% desde mayo de 2009-.

En septiembre, se retractó e indicó el fin de este ciclo alcista de los tipos de interés debido a la intensificación de las tensiones en los mercados financieros a finales de julio y agosto por el contagio de la crisis de endeudamiento soberano a Italia y España.

La rentabilidad de la deuda de Roma y Madrid alcanzó el 7% y las prima de riesgo respecto al Bund (bono alemán a 10 años) superó los 500 puntos básicos, el nivel a partir del cual se decidió rescatar a Grecia, Portugal e Irlanda.

El nuevo presidente del BCE, el italiano Mario Draghi, acometió en noviembre el primer recorte moderado de los tipos de interés y en diciembre el segundo hasta dejarlos en el 1%.

Como ocurrió en 2008, algunos expertos criticaron que el organismo incrementara el precio del dinero, ante unas supuestas presiones inflacionistas, en un momento de incertidumbre económica y tensiones en el que algunos países de la zona del euro ya sufrían serias dificultades de financiación. Pero el programa de compra de deuda soberana de los Estados del euro fue la mayor fuente de críticas, desavenencias y presiones tanto en el seno como fuera de la entidad.

El BCE introdujo en mayo de 2010 un programa de compra de deuda para ayudar a Grecia a refinanciarse y, posteriormente , también a otros países con dificultades como Portugal e Irlanda, pese a la oposición del Bundesbank.

El 8 de agosto de 2011, el BCE amplió este programa para asistir a España e Italia, que estaban siendo penalizados fuertemente en los mercados.

En febrero Axel Weber, que había presidido el Bundesbank desde el 30 de abril de 2004, anunció su retirada y su renuncia a la candidatura a la presidencia del BCE dado su rechazo a este programa.

En septiembre, tras la ampliación del proyecto, el economista jefe del BCE, el alemán Jürgen Stark, anunció su dimisión por motivos personales, pero también era conocida su oposición a que el BCE compre deuda pública por el temor a que suba la inflación y considerar que es una competencia de política fiscal y no monetaria.

Pese a las presiones de muchos países como España e Italia, el BCE se ha opuesto, hasta ahora, a comprar grandes cantidades de bonos garantizados para calmar a los mercados.

Los principales bancos centrales del mundo (EEUU, zona del euro, Reino Unido, Japón, Canadá y Suiza) facilitaron en septiembre liquidez en dólares en una acción concertada, que se repitió el 30 de noviembre, para apoyar el sistema financiero global y reducir las tensiones en los mercados debido a la falta de determinación política para solucionar la crisis de deuda soberana europea.