El arresto del expresidente Lula da Silva sacude la política brasileña

La actual presidenta es también relacionada con la trama de corrupción en Petrobras.

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La investigación sobre el expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva añadió más presión si cabe a su sucesora política, Dilma Rousseff, que ya convocado a sus ministros más cercanos para analizar en Planalto la fase número 24 de la operación ‘Lava Jato’.

La Fiscalía y la Policía actuaron ayer contra Lula, al que trasladaron desde su vivienda en Sao Bernardo do Campo, en Sao Paulo, hasta dependencias de las autoridades para que preste declaración. La operación también salpicó a varios familiares, entre ellos su mujer e hijos. Un portavoz del Ministerio Público aclaró en rueda de prensa que por el momento “no existe ninguna investigación contra personas con foro privilegiado”, lo que supone a su vez confirmar que “la presidenta Dilma no está siendo investigada en la Operación Lava Jato”.

Rousseff convocó a parte de su equipo de Gobierno para analizar la situación, en la que fuentes del entorno de la presidenta ven un trasfondo político, especialmente tras la salida de José Eduardo Cardozo del Ministerio de Justicia. “No hay coincidencias en este mundo”, apuntó un asesor presidencial en declaraciones al periódico ‘Folha’.

Un ministro próximo a Lula confiesa a ‘O Globo’ que los “movimientos sociales” no se “conformarán” con lo ocurrido este viernes y “teme” una nueva ola de movilizaciones en las próximas horas. La oposición ya había convocado manifestaciones el próximo 13 de marzo para protestar contra Rousseff y su gestión.

El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva quedó en libertad tras prestar declaración dentro de la operación ‘Lava Jato’, en la que se investiga una trama de corrupción y blanqueo de capitales que tiene por epicentro la firma estatal Petrobras.

La Policía Federal acudió a primera hora de la mañana a la residencia de Lula en Sao Bernardo do Campo, en Sao Paulo, para cumplir con una orden de traslado coercitivo sobre el exmandatario. Los agentes le llevaron al aeropuerto de Congonhas, elegido por motivos de seguridad.

Después de tres horas de interrogatorio en dependencias policiales, el expresidente quedó en libertad. El juez Sergio Moro rompió los secretos bancario y fiscal relativos al exdirigente y se procedió al arresto.

Las movilizaciones se sucedieron en Sao Paulo a lo largo de toda la mañana, especialmente en el aeropuerto y ante la residencia del antiguo mandatario. Las fuerzas de seguridad llegaron a intervenir en este último punto, donde se registró enfrentamientos entre partidarios y detractores de Lula da Silva. Las escenas de apoyo se repitieron también en las inmediaciones de las oficinas del Partido de los Trabajadores en Sao Paulo, adonde acudió el expresidente tras el interrogatorio para participar en una reunión. “Lula, guerrero del pueblo brasileño”, proclamó a algunos seguidores.

La investigación se enmarca en la nueva fase de la ‘Operación Lava Jato’ , la 24, dentro de la cual se han emitido un total de 44 órdenes judiciales, 33 de ellas de búsqueda y captura y otras once de traslado coercitivo.

Según la publicación ‘Folha’, además de Lula, entre los objetivos de la nueva operación están su mujer, Marisa, sus hijos Marcos Cláudio, Fábio Luis y Sandro Luis, y su nuera Marlene Araújo. También figuran el empresario Fernando Bittar y el presidente del Instituto Lula, Paulo Okamotto. En cuanto a las empresas afectadas figuran OAS y Gamecorp, propiedad de Fabio Luis .