El abismo fiscal se acerca

Los líderes de la Cámara de Representantes y el Senado de EEUU intentan alcanzar un pacto con Obama para evitar la subida inminente de impuestos, pero las perspectivas son negativas

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Cuatro líderes del Congreso de Estados Unidos y el propio presidente del país, Barack Obama, se reunieron anoche de urgencia para intentar, en un último esfuerzo, llegar a un acuerdo en la disputa presupuestaria y evitar, así, el tan temido abismo fiscal.

El jefe de la Cámara de Representantes, John Boehner, el líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnel -ambos republicanos-, así como los demócratas Harry Reid, presidente del Senado, y Nancy Pelosi, miembro del Parlamento, participaron en un tenso diálogo en el que también se encontraron presentes el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, y el vicepresidente del Gobierno, Joe Biden.

El encuentro, que al cierre de esta edición no había terminado, tuvo lugar un día antes de que los legisladores de EEUU volvieran al trabajo para alcanzar in extremis un pacto que paralice la reforma que entraría en vigor el próximo 1 de enero de manera automática. Y es que, tras haber alcanzado el tope de deuda, sobre la nación se cierne una amenaza de drásticos recortes de gasto público y subidas generalizadas de impuestos de alrededor de 600.000 millones dólares (unos 453.000 millones de euros).

No obstante, los propios interlocutores no son optimistas. Poco antes de la reunión, Reid reconoció que no se iba conseguir un acuerdo. «Parece que vamos hacia allí», indicó, al tiempo que manifestó que los conservadores «torpedean» una solución y que en el Congreso «reina una dictadura» de Boehner.

«Si caemos en el abismo, lo haremos con el conocimiento de que se podría haber evitado con un solo voto de la Cámara de Representantes controlada por los republicanos», agregó.

Un proyecto de ley ya aprobado en el Senado prevé subir los impuestos a los que ganan más de 250.000 dólares al año, en lugar de dejar que venzan todos los recortes impositivos, implementados por el Gobierno de George W. Bush.

Reid llamó al Parlamento a votar la iniciativa, pese a la oposición del partido de Romney a imponer nuevas tasas. Es más, los conservadores descartan en todo momento incrementar los gravámenes a los más ricos, la gran apuesta electoral de Obama y los demócratas.

Apenas quedan tres días para que el abismo fiscal llegue y los expertos creen que se tardará más de 10 en llegar un acuerdo. Los más prudentes insisten en que un fracaso en las negociaciones no tiene por qué conllevar un desastre inmediato, ya que los recortes de gastos no se sentirán el 2 de enero, sino que será un proceso más lento.

No obstante, los demócratas insisten en un «último intento» para evitar una caída de los mercados que podrían dañar de manera muy seria a la primera economía del mundo.