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El jefe del Ejército de Irán, general Abdolrahim Musavi, subrayó ayer que la Policía ha conseguido aplastar las manifestaciones antigubernamentales de la última semana pero sus tropas estáns prepararas para intervenir si fuera necesario.

“Aunque esta sedición ciega fue tan pequeña que una porción de la Policía fue capaz de cortarla de raíz (…) podéis estar seguros de que vuestros camaradas en el Ejército de la República Islámica están preparados para hacer frente a los ingenuos del Gran Satán (Estados Unidos”, aseguró, según informó los medios estatales.

Sus declaraciones se producen después de que el comandante de la Guardia Revolucionaria de Irán, Mohamad Alí Yafari, anunciara el miércoles “el fin de la sedición”. “Hoy (por el miércoles) podemos decir que es el fin de la sedición del 96”, subrayó, en referencia al actual año, 1396 según el calendario persa, agregando que “un gran número de personas generadoras de problemas en el centro de la sedición (…) han sido arrestadas”.

Alborotadores

En sus declaraciones, Yafari resaltó que la Guardia Revolucionaria ha intervenido “de forma limitada” en tres provincias del país, añadiendo que “el número de alborotadores no supera las 15.000 personas a nivel nacional”.

Asimismo, ha manifestado que estas personas “recibieron entrenamiento de contrarrevolucionarios”, apuntando directamente a la Organización de los Muyahidín del Pueblo de Irán (PMOI), según informó una agencia iraní de noticias.

Yafari atribuye las protestas a agentes externos. En concreto, ha acusado a Estados Unidos, Arabia Saudí e Israel de intentar infiltrar a elementos terroristas en Irán para provocar el caso. El general ha asegurado que han tratado de introducir a miembros de Estado Islámico que, según aseguró, ya han sido neutralizados.

Entretanto, miles de iraníes han vuelto a salir a las calles en distintas ciudades del país para expresar su apoyo al Gobierno de Hasan Rohani y en especial al líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei, contra el que se habían proferido consignas durante las protestas de los últimos días.

Según la agencia estatal IRNA, ha habido manifestaciones de apoyo en Mashhad, donde precisamente comenzaron las protestas antigubernamentales hace una semana, Isfahán, Shiraz o Birjand entre otros. Los asistentes han enarbolado banderas de Irán e imágenes de Jamenei, como ya hicieran la víspera.

Premio nobel de la paz

En Hamedan, según la agencia Mehr, los manifestantes han agradecido a la Policía su actuación y han coreado entre otros “ofrecemos la sangre en nuestras venas a nuestro líder”. En Teherán, según Press TV, está prevista una manifestación de apoyo al régimen este viernes tras la tradicional oración.
Por otro lado, la abogada iraní Shirin Ebadi, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2003, llamó ayer a la sociedad iraní a continuar con la desobediencia civil y a seguir adelante con las protestas a nivel nacional que representan el mayor desafío a los líderes de Irán desde 2009.

En una entrevista con el diario panárabe ‘Asharq al Awsat’, Ebadi, que actualmente reside en Londres, ha declarado que los iraníes deben continuar con las protestas en las calles y ha recordado que la Constitución del país contempla el derecho de los ciudadanos a manifestarse.

La abogada, exiliada por ser una de las activistas más críticas con el ayatolá Alí Jamenei, ha animado a los iraníes a que dejen de pagar facturas e impuestos sobre el agua, el gas y la electricidad.

Además, Ebadi instó a los iraníes a retirar su dinero de los bancos nacionales para ejercer presión económica sobre el Gobierno y forzarlo a cesar la violencia para escuchar las demandas de los ciudadanos. “Si el Gobierno no te ha escuchado durante 38 años lo que debes hacer es ignorar lo que dice ahora”, declaró Ebadi en la entrevista.

Las protestas en Irán, que comenzaron el pasado jueves en Mashhad, segunda ciudad del país, por la carestía de la vida y los problemas económicos, pronto se extendieron a otras ciudades, incluida Teherán, y adquirieron una dimensión política, con un creciente número de jóvenes pidiendo la renuncia de Jamenei. Desde entonces, al menos 21 personas han muerto y más de 450 han sido detenidas.