EEUU no convence a España

El embajador norteamericano insiste en que las escuchas también benefician a las naciones aliadas, mientras Alemania asegura que estas prácticas «tendrán consecuencias».

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Una semana después de que Francia llamara al embajador de EEUU en París por el presunto espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana (NSA) a ciudadanos galos, y con la polémica de las supuestas escuchas de dicho organismo a la canciller alemana, Angela Merkel, y a millones de ciudadanos germanos, con la consecuente convocatoria del representante de la Casa Blanca en Berlín, ayer le tocó el turno al delegado de Washington en Madrid, James Costos, dar explicaciones en el Ministerio de Exteriores, después de que se filtraran informaciones acerca de que dichas prácticas también se realizaron en España contra ciudadanos, políticos y empresarios nacionales.

«De confirmarse» estas acciones, subrayó el ministro José Manuel García-Margallo, podría suponer la «ruptura del clima de confianza» entre ambos países, si bien insistió en que el Ejecutivo sigue sin tener «constancia oficial» de que EEUU haya recopilado información sobre millones de llamadas. Eso sí, un periódico de tirada nacional publicó, según los documentos del exanalista de la NSA Edward Snowden, que la NSA interceptó más de 60 millones de comunicaciones en territorio nacional entre diciembre de 2012 y enero de 2013.

Margallo no estuvo presente en el encuentro con Costos, que presidió el secretario de Estado para la UE, Íñigo Méndez de Vigo, quien reclamó a Washington que mantenga en sus prácticas de espionaje el «necesario equilibrio» entre «la seguridad y defensa de la privacidad y la intimidad de las comunicaciones, tal y como recoge, claramente, la legislación española». Asimismo, instó a las autoridades norteamericanas a que faciliten «toda la información necesaria sobre las supuestas escuchas realizadas en el país», al tiempo que mostró su «preocupación» al respecto.

En este sentido, Costos se comprometió a cumplir con la labor impuesta y mostró su convencimiento de que, en el marco de la colaboración existente entre ambas naciones, la Casa Blanca «despejará las dudas que han surgido sobre este asunto».

También incidió en que los programas de escuchas de los servicios secretos de su país no solo han sido «fundamentales» para la protección de ciudadanos norteamericanos, sino que también han jugado un «papel primordial» en la defensa de los «intereses» de países aliados de EEUU.

No obstante, admitió que Estados Unidos «tiene que equilibrar el importante rol que estas acciones desempeñan» en la protección de su seguridad y la de sus socios «con los problemas de privacidad legítimamente planteados» por parte de algunos aliados.

Por ello, indicó que «vamos a seguir trabajando con España para proteger la seguridad colectiva de nuestros países y nuestros ciudadanos».

Mientras, desde Alemania se muestran más duros con el posible espionaje a sus ciudadanos y a su canciller. Por eso, el ministro del Interior, Hans-Peter Friedrich, aseguró que «queremos saber exactamente lo que ha estado pasando», después de que las informaciones de Snowden apuntasen que la Casa Blanca vigila a Merkel desde 1999. «Desde luego, no aceptaremos que los responsables de estas operaciones no sufran consecuencias», agregó.

Aún así, el Ejecutivo de Berlín aseguró que no ve necesidad de entablar contacto con el extécnico de la NSA. «No es una cuestión que le interese al Gobierno en este momento», señaló al respecto el portavoz gubernamental, Steffen Seibert.

Ante tal indignación, el Parlamento germano convocó una sesión extraordinaria para el próximo 18 de noviembre con el fin de debatir estas prácticas y de tomar una decisión al respecto.