EEUU calma los recelos árabes ante su eventual diálogo con Irán

Egipto reconoce la fuerte influencia de la nación de los ayatolás en el Golfo Pérsico, pero asegura que en la región no gustan sus continuas actuaciones desestabilizadoras.

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Washington se acerca a sus enemigos, pero no quiere perder viejas amistades. Por ello, Estados Unidos afirmó ayer que un eventual diálogo con Irán no cambiará su estrecha relación con sus aliados árabes y prometió que, de llevarse a cabo esas conversaciones, serán puntualmente informados.

«Es importante que entiendan nuestros amigos de Oriente Próximo que seremos transparentes sobre este proceso, para que nadie se vea sorprendido», afirmó en El Cairo el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates.

El político comenzó en Egipto una gira que horas más tarde le llevó a Arabia Saudí, los aliados árabes más importantes de Washington en la región y que ven con preocupación la intromisión de Teherán en los asuntos palestinos y el apoyo que presta a grupos radicales islámicos.

El alto funcionario norteamericano habló sobre el tema en una rueda de prensa que ofreció en el palacio presidencial de El Cairo tras reunirse con el jefe de Estado egipcio, Hosni Mubarak, en la primera etapa de su gira por la zona.

Gates dijo que EEUU quiere que Irán interrumpa el desarrollo de su programa de armas nucleares, y a la vez «conseguir que abandone sus esfuerzos desestabilizadores en la región».

La nueva Administración de Barack Obama ha anunciado que desea incluir a Teherán en sus políticas de acercamiento, a pesar de la hostilidad demostrada por el Gobierno de Mahmud Ahmadineyad contra la Casa Blanca.

Pero Gates aclaró que el diálogo, de producirse a partir de los «iniciales contactos» mantenidos hasta ahora, no será un «gran regateo» que permita resolver todos los temas pendientes. «Creo que esta posibilidad es muy remota, muy improbable», insistió.

«Tomar contacto con Irán con la mano abierta de ninguna manera minimiza o cambiar nuestra firme relación de seguridad y política que tiene EEUU con Egipto y Arabia Saudí y con otros amigos en la región», afirmó el secretario de Defensa.

La reunión entre Gates y Mubarak se celebró horas antes de que éste último recibiera en El Cairo al rey Abdalá de Jordania y de que hoy haga lo mismo con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Abu Mazen.

Estos contactos tienen lugar a pocos días de la llegada a Egipto del nuevo primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien, según informes de la prensa árabe, es esperado en el país a mediados de este mes.

Irán, un país musulmán pero no árabe, es el principal apoyo con el que cuentan grupos como Hizbulá, en Líbano, y Hamas, en la franja de Gaza, ambos declarados enemigos de Tel Aviv.

El ministro egipcio de Exteriores, Ahmed Abul Gheit, afirmó que hoy, aunque en la región se reconoce que Teherán es «un Estado importante e influyente, especialmente en el Golfo Pérsico», su actuación en el mundo árabe resulta «molesta».