Una imagen de archivo de un cohete chino, en su carrera espacial para buscar de ganar prestigio científico
Una imagen de archivo de un cohete chino, en su carrera espacial para buscar de ganar prestigio científico. / EFE
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere que su país siga liderando la carrera espacial ante los ambiciosos planes en los que está trabajando el gigante asiático desde hace años.

“Somos los líderes y vamos a siéndolo. Vamos a multiplicar la ventaja”, manifestó el magnate tras firmar ‘La Directiva de política espacial 1’ que prevé enviar una nueva misión tripulada a la Luna y la construcción de una base lunar que servirá para un posible viaje al planeta Marte.

“No solo plantaremos nuestra bandera y dejaremos nuestra huella sino que estableceremos las bases para una eventual misión a Marte. Y quizá, algún día, a muchos mundos más allá”, dijo Trump durante el acto de la firma en la Casa Blanca.

El millonario no quiere que China tome la delantera en el espacio. De hecho, en junio, Pekín anunció los preparativos “preliminares” para enviar a un taikonauta a la Luna y ahora el presidente estadounidense responde con una firma con toda la pompa y flanqueado por los astronautas Buzz Aldrin y Jack Schmitt (quienes ya han estado en la Luna) y de la astronauta Peggy Whitson, que ostenta el récord de permanencia estadounidense y de mujer en el espacio con 665 días.

Liderazgo tradicional

Otras potencias además de China, como son Rusia, Europa y Japón tambiém se han mostrado interesado en misiones lunares y Estados Unidos no quiere perder el liderazgo que ostenta desde finales de la década de los años sesenta.

Trump ha destacado que esta firma es un paso gigantesco para “reclamar el orgulloso destino de Estados Unidos en el espacio”. “Y el espacio tiene tanto que ver con tantas otras aplicaciones… incluidas las militares”, ha apuntado sin profundizar más al respecto.

La “Directiva de Política Espacial 1”, que insta a la NASA a “liderar un programa de exploración espacial innovador para enviar a astronautas de nuevo a la Luna y, en algún momento, a Marte”, han explicado previamente fuentes de la Casa Blanca.

La iniciativa coincide con el aniversario de la última misión tripulada a la Luna, el Apolo 17, que llegó al satélite hace 45 años.

Los últimos presidentes han aplazado el regreso al que fuera símbolo de la carrera espacial en aras de otros programas de investigación, pero Trump ya había expresado su deseo de volver a llevar a un estadounidense a la Luna.

Lo que no dijo el presidente de los EE.UU. es cómo pretende financiar el proyecto, ni en qué fechas se proyecta el esperado regreso al satélite terrestre.

En 2005, la NASA presupuestó que regresar a la Luna podría costar aproximadamente 100.000 millones de dólares, lo que supone multiplicar por cinco el actual presupuesto de la NASA.

Por ahora el documento en cuestión no hace ninguna referencia a la cuestión de cómo se va a financiar el proyecto aunque sí recoge que EEUU colaborará con otros países y se promoverán incentivos para la cooperación con la industria privada.

Pisar la luna

El presidente salvó el presupuesto de la NASA de los recortes que sí han sufrido otros organismos científicos, aunque la cantidad asignada (próxima a los 19.000 millones de dólares), es similar a la concedida por la Administración Obama durante su último año en la Casa Blanca.

Desde 1969 y hasta 1972, doce astronautas estadounidenses han pisado suelo lunar. Ahora, 45 años después y tras años de sucesivos recortes presupuestarios a la NASA combinados con la falta de voluntad política de otras administraciones, el presidente Trump quiere volver a dejar huella en la Luna y que sea bajo su presidencia.

Su lema electoral de ‘América Primero’ se hace extensivo también en el área de la exploración espacial. De hecho, el documento de la Casa Blanca lamenta que EEUU dependa ahora de cohetes de fabricación rusa para desplazar astronautas a la Agencia Espacial Internacional. “Ya no somos el líder indisputado en la exploración humana del espacio”, reza el citado texto.

En este sentido y durante el discurso del lunes, el mandatario subrayó la importancia del liderazgo de EEUU y alegó que gracias a su presidencia Washington está reforzando su hegemonía en diversos sectores.
Falta saber si el Congreso financiará proyecto. El pasado marzo, los legisladores estadounidenses dieron su última autorización presupuestaria a la NASA apostando por “dar pasos sostenidos en misiones a destinos intermedios”. Sin embargo, el gran paso que pretende el magnate neoyorquino requerirá de colaboraciones con el sector privado ya que el precio será muy elevado.