Ecuador decide en las urnas si avala el ‘socialismo del Siglo XXI’

El dirigente, en el poder desde 2006, quiere diversificar los mercados para evitar el predominio de EEUU y apoya la creación de un grupo que sustituya a la OEA e incluya a Cuba.

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Alrededor de 10,5 millones de ecuatorianos están convocados hoy a las urnas para designar al presidente y vicepresidente de la República, 124 integrantes de la Asamblea Nacional (ex Parlamento), 46 prefectos y viceprefectos, así como a 221 alcaldes y 1.581 concejales municipales. El actual mandatario, Rafael Correa, busca la reelección tras permanecer algo más de dos años en el poder.

A tenor de las encuestas difundidas antes del 10 de abril -cuando terminó el plazo para hacerlas públicas- el dirigente parte como favorito para repetir en la Presidencia que ganó en los comicios de 2006, junto a su número dos y actual compañero de fórmula, Lenín Moreno.

Aunque alejados de Correa, el ex gobernante y coronel retirado Lucio Gutiérrez, y el millonario y cuatro veces consecutivas candidato presidencial Álvaro Noboa, aparecen también en los primeros lugares de los sondeos de opinión. Ambos, intentan forzar una segunda vuelta electoral que desaloje del poder al dirigente.

En medio de la apatía de los electores, los candidatos intensificaron esta semana sus campañas, en especial con visitas a localidades donde promocionaron sus propuestas de campaña puerta a puerta ante el control del gasto establecido por el Consejo Nacional Electoral (CNE). Con dicho mecanismo, el organismo ha pretendido dar oportunidad a todos los aspirantes por igual para que difundieran sus propuestas, aunque algunos ciudadanos han tachado de poco informativos los espacios en los que la mayoría ha presentado sus planes de Gobierno.

El control del gasto electoral despertó la inventiva de los candidatos, que se han promocionado con monigotes en las esquinas de principales avenidas o con gigantografías de sus rostros en autobuses de servicio público.

El presidente del CNE, Omar Simons, aseguró que todo «transcurre con normalidad» en cuanto a la organización del proceso, que será observado por misiones de la Unión Europea y de la Organización de Estados Americanos, así como por invitados especiales del Ejecutivo de Ecuador.

Simons informó de que se espera tener entre el 60 y el 70 por ciento de los resultados «en las primeras 18 horas» después del cierre de las mesas electorales, previsto para las 17,00 hora local (medianoche en España).

Asimismo, expresó su esperanza de que el cómputo total de las papeletas se conozca en los siguientes 10 días tras el proceso electoral, que tendrá una segunda parte en junio, ante la necesidad de elegir el 14 de ese mes a los parlamentarios andinos y a los representantes de las juntas parroquiales. En esa fecha, los ecuatorianos también deberán designar a su presidente de entre los dos más votados, en caso de que ninguno de los candidatos haya logrado la mayoría absoluta o el 40 por ciento de los apoyos con más de 10 puntos porcentuales de diferencia sobre el segundo.

Durante la campaña electoral, que finalizó el pasado jueves, fueron constantes las críticas de la oposición al Gobierno por lo que consideran un abuso de Correa al utilizar los bienes del Estado para informar sobre su labor. No obstante, el mandatario defendió sus actividades asegurando que desde que comenzó su labor, el 15 de enero de 2007, ha mantenido permanente contacto con el pueblo a través de desplazamientos por todo el país. De igual manera, ha presentado cada sábado informes semanales de su labor, que hace unos días la oposición consideró inoportunas en época de campaña, por lo que el CNE anuló el acto de ayer.

Arturo Tello, coordinador de los informes sabatinos, indicó que no emitirían el documento «por sensibilidad y por coherencia» con el CNE y para que los ecuatorianos puedan reflexionar si quieren avalar el proyecto de Correa, de seguir la senda del denominado Socialismo del Siglo XXI.

El actual mandatario llegó al poder en enero de 2007 con lo que llamó Revolución Ciudadana para buscar una mayor equidad social en un país donde la mayoría de la población es pobre.

En sus dos años de Gobierno, Correa ha concr tado algunas ofertas a los sectores más desfavorecidos, como mejoras en el sistema educativo, de salud y mayor atención al sector productivo, en un intento por alejar al país de la dependencia del petróleo, el principal producto de exportación y, por tanto, la mayor fuente de ingresos del país.

En los sufragios que se celebran hoy, los ciudadanos tienen el reto de decidir si quieren continuar la senda del llamado Socialismo del Siglo XXI, objetivo que comparte con sus homólogos de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales.

Correa ha buscado diversificar los mercados para los productos ecuatorianos, en un intento de evitar un predominio de Estados Unidos en el Estado. No obstante, la oposición ha criticado duramente el acercamiento del Gobierno actual a naciones como Irán y China. En el aspecto financiero, el giro de Correa a la izquierda lo ha llevado a desplazar a tradicionales agentes de crédito, como el Banco Mundial (BM), y a alejarse del Fondo Monetario Internacional (FMI), buscando como alternativa fuentes de préstamos de organismos regionales. En cuanto a integración en el continente, el mandatario respalda la Unión de Naciones Suramericanas y que el Banco del Sur, aún en proyecto, sea uno de sus pilares. También apuesta por la creación de una Organización de Estados Latinoamericanos, que incluya a Cuba, y que pretende sustituir a la Organización de Estados Americanos (OEA).