Corea del Norte desafía al mundo

Pyongyang realiza una prueba de «autodefensa» para tratar de dotar de poder nuclear a sus misiles de largo alcance.

0

Amparado en que ya había avisado hace unas semanas de sus intenciones, el régimen de Corea del Norte volvió ayer a hacer escalar la tensión internacional al llevar a cabo una nueva prueba atómica subterránea, la tercera realizada después de las de 2006 y 2009, bajo el pretexto de que se trataba de un ensayo de «autodefensa» ante las «hostilidades» que sufre el país comunista por parte de Estados Unidos.

Pyongyang había anunciado un test en protesta contra la ampliación de las sanciones de la ONU, que actuó de esta manera después de que la nación asiática lanzara un misil en diciembre que desató la alarma.

En este nuevo desafío de Kim Jong-un se utilizó, tal y como informaron fuentes del Ejecutivo, un artefacto «miniaturizado y más liviano con una mayor fuerza explosiva».

Además, según los medios estatales, se llevó a cabo de manera «segura y perfecta», con el objetivo de servir a la seguridad nacional y para hacer frente a la «política de confrontación» que realiza la Administración Obama.

Un día antes, el politburó del gobernante Partido de los Trabajadores había descartado la necesidad de lanzar nuevos satélites y «misiles de largo alcance». No obstante, un portavoz del Ministerio de Exteriores norcoreano advirtió de que su ensayo es su «primera respuesta» a esa proclamada hostilidad de Washington e insistió en que si ésta persiste, «y Estados Unidos complica la situación», emprenderá «acciones más fuertes».

En este sentido, señaló que nunca se plegará a las resoluciones sobre su programa atómico y que hay perspectivas «grises» para la desnuclearización de la península coreana por las posturas «desfavorables» que provienen desde EEUU.

«La Casa Blanca y sus seguidores están tristemente equivocados si han juzgado mal pensando que Corea del Norte respetará por completo las resoluciones no razonables en su contra», aseveró el portavoz, al tiempo que incidió en que «si Seúl realmente quiere la paz y la seguridad en la zona, debería instar primero a Estados Unidos a que ponga fin a su política hostil hacia Pyongyang».

Se trata de la tercera prueba de una bomba atómica, tras las realizadas en 2006 y 2009, y la primera bajo el Gobierno de Kim Jong-un, quien con apenas 30 años sucedió a su padre al frente del país hace poco más de un año. Según los expertos, podría acercar a Corea del Norte aún más a su objetivo de desarrollar una cabeza nuclear para sus misiles.

Hasta ahora, Estados Unidos y Corea del Sur estimaban que el régimen comunista no contaba con esta tecnología, pero que trabajaba en ese sentido. De hecho, ha estado desarrollando sus proyectiles, que ya podrían alcanzar ciudades del oeste norteamericano y el este de Europa. A causa de ello, el programa de armas norcoreano es visto en la región y en el resto del mundo como una seria amenaza.

Ante tal situación, el Consejo de Seguridad de la ONU, en una reunión de urgencia, condenó «firmemente» la acción y prometió que emprenderá acciones contra Pyongyang, al considerar que este ensayo «es una grave violación de las resoluciones del organismo», según señaló el presidente de turno, quien precisó que los Estados miembros evaluarán ahora «medidas adecuadas».

Por su parte, la embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Susan Rice, anunció que Washington y sus aliados pretenden «aumentar el régimen de sanciones» ya en vigor debido a los anteriores tests.

Mientras, los servicios secretos de Corea del Sur no descartaron nuevas pruebas con misiles de largo alcance por parte de sus vecinos del norte.

El temor es mayor aún después de que el test de ayer provocase en la zona un terremoto de 4,5 grados de magnitud y, principalmente, tras conocer que la prueba sobrepasó las siete kilotoneladas de potencia, según informó el Ministerio de Defensa ruso. La bomba nuclear lanzada sobre la localidad japonesa de Hiroshima de 1945 tuvo una intensidad de entre 13 y 16 kilotoneladas.

La Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, con sede en Viena, detalló que la explosión fue el doble de potente que la desencadenada por el ensayo nuclear realizado por el país comunista en 2009. Asimismo, la institución remarcó que su red de estaciones de medición podría captar gases radiactivos liberados por Corea del Norte en los próximos días o semanas, pero que será casi imposible determinar si el país probó un arma de plutonio o de uranio.

Unánime rechazo internacional.- Instituciones internacionales, como la ONU, y los Gobiernos de Estados Unidos, el Reino Unido, Rusia, Corea del Sur, Japón e incluso China e Irán (habituales aliados de Corea del Norte) condenaron ayer en duros términos la última prueba nuclear llevada a cabo por el régimen de Pyongyang.

Es una acción altamente provocativa, sentenció el presidente norteamericano, Barack Obama. Las armas atómicas norcoreanas son «una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y la paz internacional», añadió. El test socava la estabilidad regional, vulnera las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y aumenta el riesgo de la proliferación de las armas atómicas.

También el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, subrayó que la prueba es una clara y grave violación de las resoluciones del organismo. «Es de lamentar que el Ejecutivo de Pyongyang no haya hecho caso a la llamada fuerte y clara de la comunidad internacional de abstenerse de nuevas provocaciones», afirmó.

Especialmente preocupada se mostró Corea del Sur, cuyos servicios secretos no descartaron nuevos tests o pruebas de un misil de largo alcance en caso de que haya represalias por parte del Consejo de Seguridad de la ONU.

China, tradicional socio norcoreano, reaccionó con inusual firmeza contra la prueba nuclear, convocando al embajador norcoreano y llamando a Kim Jong-un a cumplir con sus obligaciones internacionales. El ministro del Exterior, Yang Jiechi, llamó al delegado en Pekín para transmitirle un «severo mensaje» y expresarle «el fuerte descontento» con el test norcoreano.

Por su parte, Irán, de quien algunos países sospechan que está también trabajando en un programa de armas nucleares, exigió «la prohibición de este tipo de material en todo el mundo», informaron desde Teherán.