Cinco años sin malos humos

El Gobierno italiano ha conseguido que se cumpla la ley y no se fume en sitios públicos

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Italia es un ejemplo de que tener espacios públicos libres de humos es posible. Mientras en España se debate qué pasará cuándo el Gobierno apruebe la nueva ley antitabaco, el país transalpino celebra cinco años de comidas, cenas y copas sin cigarrillos.

En enero de 2005, entró en vigor la normativa del ministro de Sanidad de entonces, Girolamo Sirchia, que no permite consumir tabaco en los locales públicos con multas para los que la incumplan que van de los 27,5 euros hasta los 275, y el doble si el cigarrillo se enciende en presencia de niños o mujeres embarazadas.También obliga a los propietarios de bares y comercios a denunciar a los infractores, bajo la amenaza de sanciones de hasta 2.200 euros.

Se permite darle al vicio únicamente en los locales amplios que tengan salas especialmente acondicionadas, separadas mediante tabiques en todos sus lados, con una puerta de cierre automático y ventilación.

La ley, que en un primer momento desató la incredulidad de su cumplimiento entre los transalpinos, es un éxito de civismo en un país donde en otro tipo de obligaciones reina la anarquía.

Los obstinados fumadores se han acostumbrado con rapidez a no fumar en los locales y es habitual que entre plato y plato, si apetece encender uno, salgan a la calle a disfrutar de la nicotina, sea verano o invierno.

También a la puerta de los establecimientos se pueden ver decenas de jóvenes que encienden sus cigarrillos entre una copa u otra, sin que desaten duras protestas entre los amantes del tabaco o los restauradores.

El ex ministro de Sanidad desvela que, si al inicio, los propietarios de los restaurantes temieron perder clientes, «después han descubierto que la norma acerca a sus locales a usuarios nuevos, como personas con problemas de corazón o asmáticos».

En cuestión de estadísticas, la normativa celebra su quinto cumpleaños entre luces y sombras, pues si la aplicación de la normativa produjo durante los últimos cuatro años un descenso general entre los fumadores, en 2009 el número ha vuelto a aumentar.

El pasado año, según datos del Instituto Italiano de Estadística (Istat), el porcentaje de los adictos aumentó hasta el 23 por ciento, llegando a los 13 millones de italianos respecto a los 11 millones del año anterior.

Si la ley parece no haber influido en el número de consumidores, según los últimos datos del Istat, al menos se fuma menos cantidad.En 2008, se vendieron un 2,2 por ciento, 42 millones de paquetes de tabaco menos que el año anterior y, por primera vez en los últimos 10 años, las ventas han descendido de los 92 millones de kilos.

No obstante, aumenta el uso del tabaco de liar, sobre todo entre los jóvenes, que lo consideran una alternativa al cigarrillo, ya que les empuja a consumir menos.

También la política ha querido dar ejemplo y, tras la aplicación de la ley, dos conocidos fumadores como el líder derechista y actual presidente de la Cámara de los Diputados, Gianfranco Fini, y el exponente de la izquierda y ex presidente del Gobierno Massimo DAlema, han anunciado que han dejado de contaminar.

La próxima propuesta contra el tabaco la han hecho los aliados de Silvio Berlusconi en el poder, la Liga Norte, que quieren prohibir fumar mientras se conduce y prevén multas de hasta 250 euros y restar cinco puntos del carné, ya que «el cigarrillo es más peligroso que hablar con el móvil».