Cheney ocultó un plan de la CIA para matar a miembros de Al Qaeda

Según varios funcionarios, el proyecto se puso en marcha dentro del operativo desplegado tras los ataques del 11-S, pero es posible que nunca se desarrollara por completo.

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El ex vicepresidente estadounidense Dick Cheney pudo haber violado la ley al ordenarle a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ocultar información antiterrorista al Congreso, un plan que, según publicó ayer The Wall Street Journal, conllevaría la captura y el asesinato selectivo de miembros de Al Qaeda.

Según informó el diario, citando a funcionarios de la CIA, el proyecto no tenía que ver con el programa de vuelos secretos y transporte clandestino de sospechosos o métodos de interrogatorio, sino que era un «intento para llevar a cabo en 2001 la autorización presidencial para arrestar o matar a integrantes de Al Qaeda».

Por ley, la CIA debe informar al Comité de Inteligencia de todas sus operaciones, aunque existen excepciones por temas que son denominados «excepcionalmente sensibles».

El nuevo director de la agencia, Leon Panetta, ordenó la finalización del programa secreto el pasado mes de junio, justo después de que sus subordinados le anunciasen su existencia, y, a continuación, informó al Congreso. La noticia provocó una oleada de críticas entre líderes demócratas.

La presidente del Comité de Inteligencia del Senado, Diana Feinsten, adelantó que la decisión de ocultar el programa era «un gran problema» porque la justicia era «muy clara al respecto.

«Tiene que ser investigado», recalcó Dick Durbin, el número dos de los demócratas en el Senado, quien afirmó que esconder el plan «no era solo erróneo, sino que podría ser ilegal». «La rama ejecutiva del Gobierno no puede crear programas como éstos y no informar al Congreso», agregó.

Sin embargo, el senador republicano por Texas John Cornyn declaró al canal Fox News que las acusaciones son parte de una jugada política para distraer la atención del público de los problemas que enfrentan los líderes demócratas en el Congreso.

Mientras, Dick Cheney no se ha pronunciado sobre su papel en este asunto. El político sirvió como vicepresidente durante los ocho años de mandato de George W. Bush. A lo largo de ese período, se convirtió en uno de los más vehementes defensores del secreto de Estado.

Tampoco la CIA ha realizado ningún comentario sobre las informaciones publicadas. «No es una práctica de la Agencia discutir en público qué puede y qué no puede ser dicho en un informe clasificado», señaló el portavoz de los servicios de inteligencia de EEUU, Paul Gimigliano.

«Cuando una unidad de Inteligencia llamó la atención del director Panetta sobre este asunto, fue con la recomendación de que esos datos debían de ser compartidos con el Congreso. Y ésa fue también su opinión», agregó Gimigliano.

Para The New York Times, este clima de secretismo no hace más que aumentar el interés sobre el asunto. «La información que sugiere que Cheney estuvo tras la decisión de ocultar el todavía indefinido informe al Congreso aumentó el misterio que lo rodea al sugerir que Bush lo dotó de gran prioridad y de carácter secreto», sugirió el rotativo.

De hecho, los detalles del programa secreto recién revelado aún no han salido a la luz. Según los funcionarios citados por el periódico, el proyecto se puso en marcha dentro del operativo antiterrorista desplegado por la CIA tras los ataques de 2001, pero aseguraron que nunca se llegó a desarrollar por completo.

«En los tensos meses que siguieron al 11-S, cuando la Casa Blanca creía que en cualquier momento podían tener lugar más ataques de Al Qaeda, los espías idearon medidas radicales», recordó el diario.

Todas estas acusaciones llegan en un momento en que la CIA y el Congreso están envueltos en una agria polémica sobre si la Agencia de Inteligencia retuvo informaciones clave sobre otras operaciones. Recientemente, la portavoz de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, alegó que la organización la engañó sobre los métodos interrogatorios.