Bruselas clama contra el cielo

La Comisión Europea critica el caos aéreo que el temporal de nieve y frío ha provocado en algunas de las terminales más importantes del Viejo Continente, como París o Fráncfort

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La Comisión Europea responsabilizó ayer a los aeropuertos europeos por el caos provocado tras el temporal de viento y nieve que ha azotado el Viejo Continente y obligado a cancelar miles de vuelos, y anunció que convocará una reunión con los máximos responsables de estas terminales para pedirles explicaciones por la «inaceptable» falta de previsión.

El vicepresidente del Ejecutivo comunitario y comisario de Transportes, Siim Kallas, comentó: «Estoy muy preocupado por el grado de trastorno para viajar por Europa a causa de nevadas severas. No debería volver a suceder».

Asimismo, el dirigente admitió que hay que tener en cuenta las condiciones meteorológicas para no poner en riesgo la seguridad de los pasajeros, y que compete a los Estados miembros la responsabilidad de fijar planes de emergencia ante graves temporales. Sin embargo, sostuvo que se alarmó cada vez más al ver los «problemas relacionados con la infraestructura» que necesitan las aerolíneas para operar, en referencia a los aeropuertos y sus gestores. A su juicio, se trata de un «eslabón débil en medio de una cadena que, bajo presión, está causando graves trastornos».

Así, convocará «en los próximos días» a los representantes de las autoridades aeroportuarias para «pedirles más explicaciones», y detectar las carencias para tener «lo necesario para asegurar que podrán operar con más eficacia en situaciones similares en el futuro».

«Las terminales deben tomarse en serio la planificación de este tipo de graves condiciones climatológicas. Hemos visto en los últimos años que la nieve en el oeste de Europa no es una circunstancia tan excepcional», insistió el vicepresidente comunitario, para quien «prepararse mejor no puede ser un extra opcional», sino algo planeado y una inversión necesaria, «en especial por parte de los aeropuertos».

También aseguró que quiere conocer la opinión de los operadores y estudiar la respuesta que se ha dado en cada punto del continente para examinar todos los pasos de la cadena, identificar «las lagunas y carencias» y asegurarse de que no se repiten.

De momento, no hay denuncias formales por parte de las aerolíneas, aunque Kallas admitió que en los contactos constantes que Bruselas mantiene con compañías, aeropuertos y otros interesados sí ha recibido algunas «quejas» de parte de compañías aéreas, sin precisar cuáles.

El Ejecutivo comunitario no descarta medidas legislativas el año que viene para garantizar una mejor preparación de los aeropuertos frente a nevadas y otras perturbaciones meteorológicas.

Mientras, y a las puertas de la Navidad, miles de pasajeros siguen atrapados en los aeropuertos europeos por culpa de la nieve -un millar de vuelos fueron cancelados-, situación que amenaza con extenderse a carreteras y trenes.

Unos 300 viajes fueron anulados en Fráncfort, del total de 1.300 previstos, tras el cierre del tráfico aéreo durante tres horas y media en esa terminal. 10.000 personas se vieron afectadas.

En París, unas 4.000 personas tuvieron que dormir en los dos aeropuertos y en varias estaciones de ferrocarril de la ciudad por la imposibilidad de tomar los aviones o los trenes, como en el Reino Unido, donde el Eurostar que une a la isla con el continente mantiene unos servicios muy limitados, tanto que se le ha pedido a los pasajeros con reservas para desplazarse antes de la Navidad que devuelvan el billete o lo cambien sin recargo. Las colas fueron de hasta ocho horas.

Otro aeropuerto importante en Europa, el de Bruselas, opera con dificultades, sobre todo, por la escasez del anticongelante que se utiliza para evitar la formación de hielo en los alerones y la cola de los aviones. Así, se ha tenido que racionar ese producto.