Brasil rescata los cadáveres de dos pasajeros del Airbus desaparecido

La teoría más plausible es que los conductos que alimentan los sensores de velocidad podrían haberse congelado, lo que confundió a las computadoras y averió todos los sistemas.

La Marina brasileña informó ayer de que ha rescatado los dos primeros cuerpos de víctimas del avión de Air France que se hundió el pasado domingo en medio del Atlántico con 228 personas a bordo. El coronel Jorge Amaral declaró que «durante la mañana hubo confirmación del rescate en el mar de algunos restos que pertenecían al Airbus».

El portavoz militar precisó que se trata de dos varones, no identificados, así como de objetos que se presume pertenecían al aparato, como un asiento del color azul que utiliza la empresa francesa.

Por otra parte, uno de los familiares de las víctimas, que se identificó como Marco Tulio Moreno, declaró a una televisión que, además, fueron recogidos en alta mar una cartera de cuero con un billete de Air France y una mochila, presumiblemente de alguno de los pasajeros.

El rastreo se concentra en torno a un radio de 220 kilómetros trazado desde un punto donde se presume que pudo caer el Airbus, que partió el pasado lunes de Río de Janeiro con rumbo a París.

El lugar del impacto se calcula en un lugar próximo a las islas de São Pedro y São Paulo, unos peñascos deshabitados situados a unos 704 kilómetros del archipiélago brasileño de Fernando de Noronha y a 1.296 kilómetros de Recife.

Horas antes, se supo que el

A-330 envió hasta 24 mensajes automáticos de anomalías cinco minutos antes de desaparecer en los radares a medida que sus sistemas electrónicos fueron cayeron uno a uno. El director de la agencia gala de investigación de accidentes aéreos, Paul-Louis Arslanian, informó asimismo de que la nave no tenía el piloto automático conectado. Según los datos preliminares, no está claro si los comandantes desconectaron este dispositivo o si dejó de funcionar de manera espontánea cuando recibió datos contradictorios sobre la velocidad.

Por otro lado, meteorólogos galos indicaron que no hay pruebas de que el aparato se topara con una tormenta «excepcional». «Definitivamente había poderosos cumulonimbos (nubes tormentosas), pero éstos son frecuentes en esa zona», afirmó Alain Ratier, director adjunto del Servicio Meteorológico galo.

Para tratar de confirmar tales extremos, ahora todos los esfuerzos se centran en localizar dos balizas de sonar que estaban sujetas a las cajas negras del avión. Sin embargo, los investigadores de París afirman que no hay garantías de que las balizas no se hayan dispersado por el impacto del accidente y ya no estén adosadas a los dispositivos encargados de registrar y almacenar todas las incidencias del avión.

El Elíseo envió el viernes un submarino nuclear para ayudar en las tareas de búsqueda y, en breve, aportará otros dos pequeños sumergibles diseñados para la investigación en aguas profundas con el fin de localizar las cajas negras, que se cree reposan a miles de metros de la superficie. El ministro de Defensa francés, Herve Morin, afirmó que el ingenio atómico, equipado con la más avanzada tecnología, será clave a la hora de encontrar los aparatos con las grabaciones de las conversaciones en la cabina del aparato.

En este momento, la teoría más consistente a la hora de explicar el colapso del Airbus es que los tubos que alimentan los sensores de velocidad podrían haberse congelado, confundiendo a las computadoras del avión.

FuenteAgencias  París
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