Barack Obama afronta la semana más decisiva de todo su mandato

En pleno declive de su popularidad, el presidente de EEUU se juega buena parte de su crédito en sus intervenciones ante la Asamblea General de la ONU y la cumbre del G-20

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Tras una frenética ronda por las principales cadenas de televisión de EEUU, el presidente Barack Obama, que estuvo ayer presente en nada menos que cinco programas de máxima audiencia para intentar poner coto al desplome de su popularidad, se enfrenta esta semana a un formidable reto que podría terminar de confirmarle como un bluff político o devolverle a la senda de la Historia con mayúsculas.

De hecho, los próximos siete días se antojan cruciales para el afroamericano, que deberá demostrar su capacidad como líder planetario en un triple frente, puesto que hará su primera visita a la ONU, tratará de dar un nuevo impulso al proceso de paz en Oriente Próximo y presidirá la cumbre del G-20.

Tras varios meses centrado en la polémica y todavía incierta reforma sanitaria para dar cobertura a los casi 50 millones de norteamericanos que no tienen acceso a los hospitales, Obama tendrá que pelear asuntos como el cambio climático, la proliferación nuclear o la nueva regulación financiera mundial.

Una atención especial irá destinada a las reuniones que mantendrá mañana con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente palestino, Abu Mazen, para desbloquear un conflicto cada día más enquistado. Obama se verá por separado con cada uno de ellos y después mantendrá una reunión trilateral en lo que constituirá un maratón de diálogo del que no se esperan grandes logros, pero que en sí mismo representa un progreso, apenas cinco meses después del regreso al poder del radical Netanyahu.

El programa nuclear iraní también estará en el primer plano merced a las nuevas presiones que EEUU ejercerá sobre el régimen de los ayatolás para que acepte la oferta de negociación del llamado Grupo de los Seis, compuesto por la propia superpotencia, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, tiene previsto participar en una cita ministerial del G-6 también esta semana.

La embajadora norteamericana ante Naciones Unidas, Susan Rice, informó de que Obama «abordará el asunto» tanto en las reuniones bilaterales como en la del Consejo de Seguridad de la ONU, que presidirá por primera vez el jueves.

El mandatario, que viaja hoy a Nueva York, tendrá un cara a cara con el presidente chino, Hu Jintao, y el miércoles se verá por primera vez con el primer ministro japonés, Yukio Hatoyama. También charlará con el líder ruso, Dimitri Medvédev, con quien discutirá la reciente decisión de abandonar el proyecto del escudo antimisiles. Además de la espinosa cuestión de Irán, Obama abordará con todos ellos el programa nuclear norcoreano y la lucha contra la proliferación armamentística. Con Jintao tratará asimismo la controvertida imposición de aranceles a los neumáticos que exporta el gigante amarillo.

Mañana, el presidente de EEUU participará en la cumbre convocada por el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, sobre el cambio climático, para tratar de abrir el camino a un acuerdo internacional el próximo diciembre en Copenhague. En teoría, Obama es un firme ecologista, aunque, a la hora de la verdad, sigue sin asumir firmes compromisos a la hora de cuantificar la reducción de gases de efecto invernadero.

Al día siguiente tendrá lugar su debut en la ONU donde pronunciará su primer discurso ante los 192 miembros de una Asamblea General ante la que, según Rice, expondrá su concepto de la cooperación internacional.

«Llamará a avanzar más allá de las divisiones actuales para abordar los desafíos comunes y recordará que todos tenemos responsabilidades mutuas para progresar», resumió Rice.