Asesinan a una fotógrafa alemana la víspera de unas elecciones clave

Un policía mata a tiros a la fotoperiodista y hiere a una redactora canadiense que cubrían la previa de los comicios en los que hoy se decidirá al sucesor de Karzai en el Gobierno de Kabul

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El tenso clima que vive Afganistán, donde hoy los ciudadanos tienen una cita con la Historia al celebrarse unas elecciones en las que se decidirá al sucesor de Hamid Karzai, se vio ayer enturbiado después de que un policía matase a tiros a la fotógrafa alemana Anja Niedringhaus e hiriese a su compañera, la periodista canadiense Kathy Gannon, ambas desplazadas en la zona para cubrir los comicios.

Según las autoridades, el suceso tuvo lugar en la remota localidad de Tani y el asesino fue identificado como un agente de las Fuerzas de Seguridad, si bien no pudieron confirmar si actuaba en solitario o bajo órdenes de radicales.

Ante tales especulaciones, los talibanes, que ya habían anunciado ataques con motivo de la cita electoral, rechazaron cualquier tipo de vinculación con lo ocurrido. «Los luchadores de la libertad no están involucrados en este ataque», indicó un portavoz, que agregó que el crimen «podría ser una cuestión personal».

Niedringhaus, de 48 años, era poseedora de un premio Pulitzer por su cobertura en 2005 de la guerra de Irak. Por su lado, Gannon, que se encuentra hospitalizada en estado grave, es corresponsal regional especial para Pakistán y Afganistán de Associated Press, la misma agencia para la que trabajaba su compañera fallecida.

El presidente afgano ordenó que se lleve a cabo «una investigación exhaustiva» de la ofensiva, transmitió sus condolencias a la familia de Niedringhaus y pidió al Ministerio del Interior y al Gobierno provincial de Jost que trasladen a Gannon a Kabul, mientras la comunidad internacional condenó el «trágico y aborrecible ataque».

Según testigos presenciales, las dos comunicadoras viajaban en un convoy electoral cuando un policía abrió fuego contra ellas al grito de «Alá es grande» cuando pasaban frente a la oficina del gobernador del distrito, donde el asaltante era el comandante del puesto de control.

Afganistán es uno de los países más corruptos del mundo y el estado de la seguridad es deplorable, ya que los talibanes, a los que se llegó a considerar casi derrotados, perpetran atentados con asiduidad.

Esos serán los principales retos a los que se enfrente el hombre que resulte elegido en las urnas para suceder a Karzai, quien ha estado al frente del Gobierno desde la caída del régimen talibán, a finales de 2001.

Estos comicios, en los que podrán votar 12 millones de ciudadanos, son los últimos antes de que concluya la misión de la OTAN, a finales de este año. Y todavía no está claro si después se establecerá una misión de apoyo y formación para las Fuerzas de Seguridad locales.

Dicha incertidumbre se debe a un presidente impredecible al que casi nadie echará de menos, ni en Washington ni en las demás capitales occidentales. Karzai criticó cada vez más la intervención estadounidense en el país y desde hace meses impide que se firme con EEUU un pacto para establecer la nueva misión de la Alianza, a partir de 2015.

Todo podría cambiar, ya que los tres candidatos con más opciones de ganar han prometido que firmarán el acuerdo con la Casa Blanca. Todos ellos son conocidos en Occidente: por un lado, el exministro de Exteriores Abulá Abdulá, quien perdió frente a Karzai en los comicios de 2009; el extitular de Finanzas Asharaf Ghani, un tecnócrata y exfuncionario del Banco Mundial, que también vuelve a presentarse y podría contar con más opciones esta vez; y el exencargado de Exteriores Zalmai Rassul, un estrecho aliado de Karzai al que se considera el preferido del presidente.