El ministro de Exteriores saudí asegura desconocer los detalles de la muerte del reportero de origen turco.
El ministro de Exteriores saudí asegura desconocer los detalles de la muerte del reportero de origen turco. / EFE
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El ministro de Exteriores saudí, Adel al Jubeir, reconoció que los restos mortales del periodista Yamal Khashoggi están en paradero desconocido tras su asesinato en el consulado saudí de Estambul, que describió como una “operación clandestina”, sin conocimiento de las autoridades, y que tachó de “error” y “aberración”.

En una entrevista concedida a la cadena estadounidense Fox News, Al Jubeir aseguró que el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, “nunca estuvo al tanto de lo ocurrido”, pero prometió llevar ante la justicia a los responsables del asesinato.

El ministro aseguró desconocer los detalles de la muerte a pesar de que su propia cartera indicó en un comunicado oficial que el reportero murió durante un forcejeo con el personal del consulado, en lo que ONG consideran una ejecución extrajudicial.

Al Jubeir reconoció que lo ocurrido fue “obviamente, un tremendo error” y también aceptó el “agravante de que se intentó encubrir, lo que es inaceptable para cualquier gobierno”. “Estamos decididos a levantar cada piedra. Estamos decididos a averiguar todos los hechos y estamos decididos a castigar a los responsables de este asesinato”, añadió.

Sobre la naturaleza de la operación, Al Jubeir aseguró que fue “una operación clandestina”, sin conocimiento de las autoridades, a pesar de que algunos de los responsables aparecieron en imágenes acompañando al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman.

“Había gente cercana, hay fotos de gente que era parte de su dispositivo de seguridad, pero es normal, hay rotaciones en el personal. Que estén en esas fotos no significa nada”, declaró.
“Fue una operación clandestina, de individuos que terminaron ignorando las responsabilidades que tenían, que acabaron matando a Yamal Khashoggi en el consulado y que intentaron encubrirlo”, aseguró Adel al Jubeir.

Venta de armas

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, anunció ayer domingo que su país ha dado por terminada la venta de armas a Arabia Saudí mientras no se esclarezca lo ocurrido en torno al asesinato del periodista Yamal Khashoggi en el consulado saudí de Estambul.

“Primero, condenamos este acto en los términos más contundentes. Segundo, hay una necesidad urgente de aclarar lo sucedido y todavía estamos muy lejos de saberlo. En lo que respecta a las exportaciones de armas, éstas no pueden ocurrir en las presentes circunstancias”, declaró Merkel durante un mítin de su partido Unión Cristiano Demócrata.
Reino Unido, Francia y Alemania emitió ayer domingo un comunicado conjunto en el que los tres países tachan de “injustificable” el asesinato de Yamal Khashoggi, que condenan “en los términos más contundentes posibles”.

Los tres países exigen una “aclaración urgente de lo sucedido exactamente” con el reportero.
Además, piden a Arabia Saudí que cualquier hipótesis sobre las circunstancias exactas de su muerte que arroje la investigación interna que está llevando a cabo el reino árabe “sea respaldada por hechos”.

Respuesta de EEUU

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, consideró que todavía no hay información suficiente para responsabilizar directamente al príncipe saudí Mohamed Bin Salman de la muerte del periodista Yamal Khashoggi a manos de sus servicios de Inteligencia, al tiempo que aplaudió la figura del heredero árabe como un modelo de “control”, que “mantiene las cosas en su sitio”.

En una entrevista concedida al ‘Washington Post’, Trump se dedicó a destacar la importancia estratégica que representa la relación entre Estados Unidos y Arabia Saudí en lugar de anticipar medidas de represalia por la muerte del reportero —residente en Estados Unidos y con tres hijos con ciudadanía estadounidense—, a pesar de los “engaños y mentiras” propagados por los saudíes, como reconoció el mandatario, durante las primeras fases de la investigación, cuando se daba a Khashoggi por desaparecido.

“A mí nadie me ha dicho que Bin Salman sea el responsable. Ni nadie me ha dicho que no lo sea. Todavía no hemos llegado a ese punto”, declaró el presidente norteamericano, sin atreverse a trazar un vínculo directo entre el heredero y el asesinato ocurrido en el consulado saudí de Estambul.