Almodóvar prepara ya su próxima película sobre la Guerra Civil

Con dura competencia en la carrera hacia la Palma de Oro, entre nervios y compromisos, Pedro Almodóvar avanza en Cannes que ya tiene varios proyectos en marcha tras "Los abrazos rotos".

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El director manchego asume que él fue el primer sorprendido por la decisión. “Nunca pensé que fuera a hacer una película sobre la Guerra Civil. Pero es un tema que, aunque no tenga ningún familiar en ninguna cuneta, lo siento muy cercano”.

Por supuesto, su versión será muy personal. “Quiero hacer algo especial. No va a haber tiros, no va a haber contienda. Se va a hablar de otras cosas, de seres que ahora viven y que en ese momento eran muy jóvenes. No sé cuando lo haré, pero lo tengo allí y estoy ya estoy escribiendo”.

Para ello, se inspirará en la vida y obras del poeta Marcos Ana, pseudónimo de Fernando Macarro Castillo que, nacido en Alconada (Salamanca) en 1920, “estuvo veinticinco años en una cárcel franquista. Salió con 42 y había entrado con 16, así que le tocó la guerra de adolescente”.

Todavía con vida, Ana y su libro “Decidme cómo es un árbol” son el gran motor inspirador para Almodóvar para este proyecto. “No sé si podré hacer la película, pero me gustaría. Aunque sea por respeto a él, que es un hombre maravilloso y quiero hacerla mientras viva”, asegura.

Y a pesar de retraerse a un tema histórico y muy abordado por el cine español con directores recurrentes como Montxo Armendáriz y José Luis Cuerda, hay un motivo que, para Almodóvar, lo acerca a la actualidad. “Me preocupa mucho el tema de la memoria histórica, dado que la ley actual no me parece la manera más adecuada de llevarla”.

Pero la Guerra Civil no es su único frente. Una vez más, Almodóvar se mueve en varios guiones y se muestra poco preciso a la hora de señalar la que sería la película número dieciocho de su filmografía.

“Ahora mismo estoy dividido entre varias historias. Tengo también una comedia, que como todo el mundo me pide me siento casi obligado a hacerla. Y después tengo otra, que es la que ya he terminado el primer borrador y que probablemente sea mi próxima película. Pero eso no lo decidiré hasta el final”, matiza.

De momento, su presente se llama “Los abrazos rotos”, que se proyecta hoy en Cannes, y su futuro inmediato le coloca a las puertas de esa Palma de Oro que rozó con “Todo sobre mi madre” en 1999 -premio al mejor director- y “Volver” -premio a la mejor interpretación femenina y al guión- en 2006.

“Desde hace ya bastantes años, aunque suene raro, el francés es nuestro primer mercado. Todas mis películas hacen más dinero en Francia que en España, a pesar de ser subtituladas”, lo cual no significa que el éxito esté garantizado.

“Las dificultades para las películas son siempre las mismas. Tienen que gustar al público y eso siempre es un milagro que no se sabe cuándo y cómo se establece”, explica.

En España, sus relaciones con la audiencia y, especialmente, con la crítica, han ido por otros derroteros más complicados, lo que no le despega de esa tradición popular que ha enriquecido su cine y de la que él se ha convertido en experto retratista.