Imagen de archivo de migrantes llegados en un buque al puerto de el Pireo, en Grecia.
Imagen de archivo de migrantes llegados en un buque al puerto de el Pireo, en Grecia. / EFE
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El Gobierno alemán ha logrado cerrar un acuerdo con Grecia para la devolución de inmigrantes retenidos a su llegada a Alemania y que hayan sido registrados previamente por las autoridades griegas, tras el pacto similar alcanzado con España, en este mismo sentido, según anunció ayer viernes una portavoz del Ministerio de Interior germano.

Sólo queda por enviar aún un documento, según indicó la portavoz sobre el pacto, que afectará a todos los inmigrantes que sean detenidos en la frontera alemana y de cuyas solicitudes de asilo se debe encargar Grecia.

El pacto se engloba dentro del plan migratorio alcanzado en el seno del Gobierno alemán y que contempla la expulsión de solicitantes de asilo desde la frontera germana en el caso de que sean detectados por el banco de datos de huellas dactilares Eurodac como ciudadanos ya registrados previamente en otros países.

Convención de Dublín

De esta manera se consigue aplicar de manera bilateral la Convención de Dublín, que establece que los migrantes deben solicitar asilo en el país de la Unión Europea que primero pisan, lo que perjudica enormemente a países costeros como Italia, España o Grecia, y que desde que estalló la crisis de refugiados en 2015 dejó de aplicarse.

Junto con el acuerdo con España, que entró en vigor el pasado sábado, y Grecia, el Ministerio de Interior negocia también actualmente un pacto similar con Italia. El acuerdo migratorio previsto con Italia también está “muy avanzado”, aseguró la portavoz sobre un acuerdo que aún siguen negociando.

Estas medidas forman parte del pacto que alcanzaron los socios del Gobierno alemán (conservadores y socialdemócratas) tras una larga disputa sobre la política de asilo de Alemania que amenazó la estabilidad del Ejecutivo liderado por Angela Merkel.

El tema de los refugiados es un asunto que actualmente está muy candente en Alemania, un país que desde el año 2015 ha registrado la llegada de casi un millón y medio de solicitantes de asilo, y se ha convertido en el principal punto de fricción dentro de la alianza conservadora de Merkel.