Albania y Croacia se convierten en miembros de la Alianza Atlántica

Con 28 Estados en su seno, el organismo decide ralentizar su expansión hacia el Este

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Albania y Croacia se convirtieron ayer en miembros plenos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que pasa así a tener 28 integrantes.

El Gobierno de Estados Unidos, país depositario del Tratado de Washington por el que se fundó hace 60 años la institución, comunicó oficialmente al secretario general del organismo, Jaap de Hoop Scheffer, que la ratificación de la adhesión de las dos naciones balcánicos fue completada.

En la cumbre aliada que tendrá lugar mañana y el sábado en las ciudades de Estrasburgo (Francia) y Kehl (Alemania) participarán los máximos mandatarios de Tirana y Zagreb junto a los demás jefes de Estado.

En declaraciones a los medios, el portavoz de la OTAN, James Appathurai, calificó el anuncio de excelente noticia. «Albania y Croacia han trabajado muy duramente para cumplir los estándares del organismo en lo que respecta a la democracia y el estatuto de sus Ejércitos», matizó. Los dos países fueron invitados hace un año, en la cumbre de Bucarest, a iniciar las negociaciones de adhesión.

Los protocolos de adhesión de Croacia y Albania fueron firmados apenas tres meses después, el 9 de julio de 2008, y a partir de entonces se abrió el proceso de ratificación parlamentaria en cada uno de los Estados miembros.

Los dos nuevos aliados, según añadió el portavoz, «han superado lo que fue un período difícil en la historia de los Balcanes no hace mucho tiempo, hasta convertirse en contribuyentes a la seguridad regional e internacional».

Ambos aportan ya tropas a la ISAF, la fuerza que dirige la OTAN en Afganistán.

«Ahora», comentó Appathurai, «van a asumir su pleno lugar en esta alianza, con voz completa en la toma de decisiones, igual a la de todos los demás aliados».

El portavoz recordó que Albania y Croacia «se beneficiarán de la seguridad colectiva que la Alianza ofrece, pero también compartirán la responsabilidad que la seguridad colectiva exige de nosotros».

A partir de ahora, la constante expansión de la OTAN hacia el Este hará una pausa, mientras la institución se vuelve a concentrar en mejorar sus relaciones con Rusia. El pacto militar rechaza firmemente la idea de que Moscú tenga influencia en quién se suma a sus filas.

Además, la falta de avance de potenciales miembros como Macedonia, Ucrania y Georgia, y el enfoque más pragmático del presidente estadounidense, Barack Obama, sobre el tema, podrían implicar que la ampliación quede archivada por un tiempo.

«Ésta no es una cumbre de expansión», aseguró un diplomático de la institución, minimizando la probabilidad de que los líderes de la OTAN conversen seriamente sobre el estatus de países aspirantes.

La cumbre auspiciada por Francia y Alemania en su frontera de Renania invitará a los representantes de Albania y Croacia a sentarse en la mesa junto a los otros 26 miembros.

Macedonia podría haberse sumado al llamado dúo de los Balcanes, pero sus esperanzas de acceder se rompieron el año pasado cuando Grecia vetó su aspiración debido a una prolongada disputa de 17 años por su nombre, que es también el de una provincia suya en el extremo norte.

«Casi nada ha cambiado desde entonces», manifestó otro diplomático de la OTAN, reflejando el hartazgo dentro de la Alianza con una controversia que no está entre sus prioridades.

Dos oleadas de acceso han expandido la influencia del organismo del otro lado del Telón de Acero, una en 1999 con el ingreso de Hungría, República Checa y Polonia, y la segunda en 2004, de la mano de Eslovaquia, y los tres Estados bálticos: Eslovenia, Rumania y Bulgaria.

El apetito de expansión también ha disminuido en la Unión Europea, en parte debido a la crisis económica y por los costos de absorber a 12 nuevos miembros.

Aunque una cumbre el año pasado prometió que Ucrania y Georgia se convertirían en miembros de la Alianza algún día, los dos ex países soviéticos no pudieron cumplir con su plan de un ingreso acelerado debido a la oposición de Alemania y otros aliados europeos. En todo caso, sus aspiraciones son cada vez más débiles.

«Bush siempre ejerció presión, pero Obama no es tan entusiasta con la idea de usar a la OTAN como una herramienta para democratizar», aseveró un tercer portavoz con respecto a un percibido cambio de la política estadounidense bajo la nueva Administración.

Esto, en cambio, podría facilitar un acercamiento entre el organismo y Rusia, cuyas relaciones se enfriaron después de la guerra con Georgia por el estatus de regiones rebeldes proclives a Moscú. La Alianza busca asegurarse la ayuda para su operación en Afganistán y ya ha relanzado las relaciones de manera informal.