Al Qaeda prueba que la guerra de Iraq está todavía lejos de concluir

La masacre confirma los planes insurgentes para desestabilizar el país aprovechando la retirada de las tropas de combate estadounidenses, que concluirá el próximo 31 de agosto.

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Los informes de la inteligencia occidental que alertaban de que Al Qaeda aumentará la presión sobre Iraq aprovechando la retirada de las tropas de EEUU están demostrando ser desgraciadamente ciertos. Ayer, en una nueva masacre que prueba que la guerra en el país mesopotámico está lejos de haber terminado, diga lo que diga el Pentágono, al menos 57 reclutas iraquíes murieron y otros 102 resultaron heridos en un atentado suicida perpetrado en Bagdad.

Según informaron fuentes del Ministerio de Defensa, el terrorista detonó un cinturón cargado de explosivos que llevaba adosado al cuerpo en medio de un gran grupo de jóvenes que se disponían a someterse a las pruebas previas al ingreso en las Fuerzas Armadas.

El ataque tuvo lugar cerca del antiguo edificio del Ministerio de Defensa, en el barrio de Bab al Muazam, situado en el centro de la capital iraquí. Las fuentes agregaron que varios heridos se encuentran en estado grave, por lo que el número de víctimas mortales podría aumentar.

Éste es el atentado más sangriento ocurrido en Iraq desde el pasado 18 de julio, cuando 43 personas murieron y otras 40 resultaron heridas en una acción criminal contra miembros de las milicias progubernamentales Consejos de Salvación, en el pueblo de Al Balesem, al suroeste de Bagdad. El de ayer es el último de una serie de ataques que se han intensificado coincidiendo con la retirada de las tropas de combate estadounidenses y con la incertidumbre política en el país, debido a las disputas entre los principales grupos. que no se ponen de acuerdo para la formación de un nuevo Gobierno.

Sobre este asunto, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, buen conocedor de la situación en Oriente Próximo, aseguró que el atentado perpetrado en la capital busca «desalentar» a los iraquíes comprometidos con la recuperación de su nación. «Al atacar a soldados y reclutas del Ejército, los terroristas apuntan a los instrumentos de la soberanía iraquí», declaró el jefe de la diplomacia gala.

Precisamente ayer se supo que Estados Unidos planea abrir nuevos consulados y secciones consulares en cuatro de las ciudades claves para el futuro de Iraq, en un nuevo paso de Washington para aumentar su actividad diplomática al tiempo que reduce su presencia militar en el país árabe, según informó el subsecretario adjunto de la Secretaría de Estado, Michael Corbin.

Las legaciones se establecerán en las urbes de Basora, cerca del importante puerto petrolero de Umm Qasr, y de Arbil, capital del Kurdistán. «Esos consulados serán una decisiva plataforma diplomática para todos los programas que queremos desarrollar ahora y en el futuro», señaló Corbin. «Uno estará en la región del Kurdistán, en el norte, y el otro en Basora, la cual tiene gran importancia económica por hallarse cerca de Umm Qasr, el único puerto de Iraq, próximo a los nuevos yacimientos de petróleo», añadió.

EEUU también planea establecer secciones consulares que permanecerán abiertas durante un período de entre tres y cinco años. Una estará en la ciudad de Kirkuk, rica en petróleo y por cuya soberanía mantienen una disputa árabes y kurdos. La otra se ubicará en Mosul, que se enfrenta a continuos ataques violentos de insurgentes.

Corbin destacó que ambas localidades se habían elegido por ser centro de las disputas entre árabes y kurdos, aunque añadió que «hay asuntos en Kirkuk y Mosul que no solo tienen que ver con los árabes y kurdos, sino también con otras minorías iraquíes como los yazidíes y los cristianos, y queremos ser capaces de abordar esas cuestiones».

Por su parte, el subsecretario adjunto de la Secretaría de Defensa, Colin Kahl, estimó que la situación de seguridad en el país es positiva, días antes de que el próximo 31 de agosto el Ejército estadounidense ponga fin de sus tareas de combate. «El número de incidentes violentos permanece en sus niveles más bajos desde el inicio de la guerra», argumentó Kahl.

¿Serán capaces?.- El atentado de ayer en Bagdad acentúa aún más las dudas sobre la capacidad del Ejército iraquí de mantener la seguridad en solitario, dos semanas antes de que EEUU complete la retirada de sus tropas de combate.

Recientemente, y en previsión de ese repliegue, tras el que quedarán 50.000 soldados estadounidenses con misiones de adiestramiento y protección, el Ministerio de Defensa iraquí lanzó una nueva convocatoria para reclutar jóvenes voluntarios.

El aumento de la violencia ante la retirada norteamericana, que causó un importante repunte del número de víctimas mortales en julio, cuando se registraron 535 muertos frente a los 284 de junio, es paralelo a la incertidumbre política debido a las disputas entre los principales partidos, incapaces hasta ahora de pactar la formación de un nuevo Ejecutivo.

El lunes, la coalición vencedora en las elecciones del 7 de marzo, Al Iraqiya, anunció que había suspendido las negociaciones con la plataforma Estado de Derecho, del jefe del Gobierno saliente, Nuri al Maliki.