Al borde del ‘secuestro fiscal’

El presidente de EEUU, Barack Obama, no logra alcanzar un acuerdo con los republicanos para evitar la entrada en vigor de los recortes automáticos del gasto público a partir de hoy

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Sin acuerdo. Así finalizó la reunión que mantuvieron ayer en la Casa Blanca el presidente de EEUU, Barack Obama, y los líderes demócratas y republicanos del Congreso para intentar evitar la entrada en vigor de los recortes automáticos del gasto público a partir de hoy, el llamado secuestro fiscal.

En su comparecencia ante la prensa, tras finalizar el encuentro, el dirigente volvió a alertar de que el «dolor» que van a causar esos ajustes a cientos de miles de estadounidenses «será real».

«Cuanto más tiempo permanezcan en pie esas medidas, mayor será el daño para nuestra economía», advirtió el mandatario.

Según Obama, los recortes, valorados en más de 85.000 millones de dólares y que se aplicarán paulatinamente en los próximos meses, supondrán la pérdida de 750.000 empleos y la reducción de medio punto porcentual en el crecimiento del PIB.

Estas medidas «no son necesarias y van a ocurrir porque los republicanos en el Congreso así lo han decidido», subrayó el inquilino de la Casa Blanca.

El principal escollo en las negociaciones está en que los republicanos consideran que el gasto del Gobierno es excesivo y hay que recortarlo más, mientras los demócratas, por su parte, persiguen una reforma fiscal para aumentar los ingresos del Estado a la que los conservadores se oponen.

«La discusión sobre los ingresos, en mi opinión, ha terminado. Se trata de asumir el problema del gasto», sostuvo de forma enérgica el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, al término de la reunión con Obama.

Boehner recordó que ya hubo una subida impositiva el pasado mes de enero, en referencia al acuerdo logrado para aumentar la carga tributaria a los ingresos superiores a los 400.000-450.000 dólares anuales dentro de las negociaciones que evitaron el llamado precipicio fiscal.

«Esto no es una victoria para nadie. Es una pérdida para todo el pueblo», enfatizó por su lado el presidente sobre la falta de acuerdo sobre los recortes.

Además, el mandatario, quien se mostró especialmente crítico con la negativa republicana a revisar los beneficios fiscales para las rentas altas, señaló que las medidas «no serán sentidas por todos de la misma manera, aunque este dolor será real» y expresó su confianza en que sea posible retomar las conversaciones próximamente y alcanzar un «caucus» de sentido común. «La entrada en vigor de esta serie de recortes estúpidos y arbitrarios en el presupuesto se debe únicamente a los conservadores en la Cámara de Representantes», apostilló.

Asimismo, acusó al bando republicano de no haberse mostrado dispuesto a llegar a un compromiso real respecto a una subida parcial de los impuestos para las personas más adineradas del país.

A este respecto, el dirigente apuntó que, si bien la entrada en vigor de las medidas de ajuste no provocarán una nueva crisis financiera, pero dañarán la economía, al destruir empleo y restar «más de medio punto al crecimiento».

Sin embargo, Obama subrayó que este secuestro presupuestario «no es el apocalipsis, solo es algo estúpido» y el país «saldrá de ésta», aunque va a hacer daño al ciudadano medio.

Republicanos y demócratas acordaron en 2011 esos ajustes para forzar un pacto de largo alcance sobre la reducción del elevado déficit público -superior al ocho por ciento en 2012- que todavía no ha llegado.

Dos proyectos presentados por ambos partidos contra los recortes no lograron avanzar el pasado jueves en el Senado.

Por todo ello, Estados Unidos, la mayor economía del mundo, podría verse expuesto, de esta forma, a consecuencias aún imprevisibles en caso de entrar en vigor los recortes automáticos en todas las carteras. Según los analistas, la medida podría hacer peligrar hasta dos millones de puestos de trabajo.