«Que Dios perdone al responsable»

Familiares y amigos de los cinco mineros leoneses fallecidos reclaman en el funeral que se esclarezcan las causas y que depuren responsabilidades

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El dolor se tornó en rabia. El funeral por los mineros fallecidos el pasado lunes en el Pozo Emilio del Valle se convirtió en un gran homenaje de toda la minería hacia las últimas víctimas del grisú. Miles de personas abarrotaron el polideportivo de Santa Lucía de Gordón y todo el entorno en la ceremonia oficiada por el obispo de León, Julián López. Todos querían dar el último adiós a Carlos, Manuel, Antonio, Orlando y a Roberto. Otro tanto ocurrió en Pola de Lena (Asturias) en el funeral por José Luis.

Al finalizar el sepelio, un compañero de los mineros tomó la palabra y expresó el deseo colectivo de que alguien, lo antes posible, de una respuesta al por qué de la tragedia. Esa fue la petición que planteó después de las palabras de agradecimiento por todas las muestras de apoyo y condolencia recibidas estos días por los trabajadores de la Hullera Vasco Leonesa.

Más contundente en su fue una mujer, familiar de los mineros, que reclamó «que Dios perdone a los responsables de esto porque creo que se podía haber evitado y espero que cada vez que cierren los ojos tengan esta imagen en la cabeza y que acaben donde deberían estar». En una intervención cargada de emoción añadió en un mensaje dirigido directamente al director de la compañía minera: «Que no le queremos en la zona, que le dijo a algunos trabajadores que no tenían cojones para entrar a la mina. Y los tienen más que él y son muy valientes».

El funeral discurrió entre sollozos y lágrimas de muchos de los presentes y algunos gritos de dolor e impotencia que rompieron el silencio reinante en el pabellón, donde decenas de ramos y coronas de flores dejaban testimonio de los pésames y mensajes de ánimo llegados de numerosas provincias. «No podemos encontrar palabras para definir tanto dolor pero no podemos desesperarnos porque creemos que continúan viviendo en una dimensión difícil de explicar pero no menos real ni verdadera», manifestó el obispo Julián López al comienzo de la ceremonia.

El nombre de los seis fallecidos y el de los cinco heridos fue pronunciado en varias ocasiones durante una misa en la que el prelado aludió al mazazo recibido por «las buenas gentes de las cuencas del Bernesga y del Torío pero también por toda la provincia y toda la comunidad autónoma que vive el drama del trágico accidente que ha segado esas seis vidas». López quiso lanzar un mensaje de consuelo «al esforzado mundo de la minería del carbón que tanta importancia económica tiene para muchas zonas y cuyo futuro no queremos que se vea afectado por el drama que estamos viviendo».

Al finalizar la ceremonia los presentes entonaron el ‘Santa Bárbara bendita’ y tanto los familiares de las víctimas como los propios coches fúnebres fueron despedidos por un pasillo humano que quiso acompañar el último adiós de prolongados aplausos en el inicio del camino de los cinco féretros a las respectivas localidades donde esta tarde se sucederán los entierros o incineraciones de los mineros.

La salida de cada féretro de los coches funerarios fue recibida con una cerrada ovación y una posterior réplica de la misma en el interior del recinto, al que los restos mortales de los fallecidos accedieron a hombros de sus compañeros. La mayor parte de los asistentes no pudo entrar al pabellón que se abarrotó enseguida y asistió al sepelio desde el exterior, donde se colocaron varios altavoces.

Fue precisamente en el patio donde permanecieron la mayor parte de los cargos institucionales que quisieron mostrar su apoyo a la familia minera, entre los que se encontraban el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, el delegado del Gobierno en la Comunidad, Ramiro Ruiz Medrano o la presidenta de la Diputación, Isabel Carrasco. También acudieron el secretario de Organización del PSOE, Óscar López, y el secretario general del PSCyL, Julio Villarrubia, el diputado nacional de IU, Gaspar Llamazares, el coordinador en Castilla y León, José María González y los secretarios regionales de CCOO y UGT, Ángel Hernández y Agustín Prieto, respectivamente.

Abucheos y gritos contra los políticos

La presencia de los políticos en el funeral fue rechazada por algunos de los presentes con abucheos y otros gestos que evidenciaban crispación, evitaron hacer declaraciones. Sólo el presidente Herrera señaló que estaba «donde nos corresponde, acompañando a unas familias, acompañando a una comarca, acompañando mucho dolor y es lo que vamos a respetar todos, por favor».