El Grupo Parlamentario Popular aplauden a Alfonso Fernández Mañueco tras su elección como presidente regional. / EFE
Publicidad

Los 29 escaños del PP y los 12 de Ciudadanos en las Cortes de Castilla y León sirvieron, tal y como habían pactado ambas formaciones, para convertir al popular Alfonso Fernández Mañueco en el séptimo presidente de la historia de esta Comunidad.

La votación que desembocó en su elección tras un debate de investidura que arrancó ayer por la mañana y que se cerró tras una primera votación en la que Mañueco obtuvo el apoyo de la mayoría absoluta de la Cámara, establecida en los 41 escaños que suman el PP y Cs.

Frente a estos partidos, votaron en contra los 35 procuradores del PSOE, los dos de Podemos y el procurador de la Unión del Pueblo Leonés, mientras que se han abstenido los respectivos representantes de Vox y del nuevo partido Por Ávila.

El proceso de ‘votación pública por llamamiento’ comenzó por el procurador de Ciudadanos Miguel Ángel González, como resultado del sorteo del número de escaño, y se desarrolló con total normalidad sin que en esta ocasión se hayan registrado anécdotas significativas, más allá de alguna dificultad para escuchar el nombre de los llamados a votar.

El primero en felicitar al presidente electo fue el presidente en funciones, Juan Vicente Herrera, que ha seguido todo el acto desde la fila del Gobierno.

Durante su discurso de investidura, el nuevo presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ofreció formar un “gobierno honesto y sincero”, que se aprecie en “sus actos”, más que en sus palabras.

“Seremos un gobierno de actos”, anticipó Mañueco durante la parte final de su primera intervención en el debate de investidura que se desarrolló en las Cortes de Castilla y León antes de su elección como presidente del Ejecutivo autonómico. “Vengo con los brazos abiertos, la camisa remangada y las manos tendidas con un espíritu de concordia para hacer de esta tierra la mejor del mundo porque creo en sus enormes posibilidades”, planteó.

Mañueco remató su primera intervención ante el Pleno con una cita del filósofo Miguel de Unamuno, con quien ha dicho identificarse y con quien le gustaría vincular a su gobierno: “Procuremos ser más padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado”. En esta línea, trasladó su “compromiso personal” sobre el convencimiento de que “ante todo está Castilla y León” y citó varios pueblos de la Comunidad para tratar de ejemplificar su cercanía con los problemas de las zonas rurales.

“Quiero que todos los castellanos y leoneses desde Perosillo a San Pelayo, desde Estepa de San Juan a Espinosa de Almanza o en cualquiera de los 2.248 municipios de esta región sientan que aquí tienen a un gobierno y a un presidente defensor de esta tierra”, resumió, convencido de que “jamás” será “indiferente a lo que le pueda ocurrir a esta tierra o sus gentes”.

Mañueco aseguró que llega al cargo para “gobernar para todos” y aportar su esfuerzo y “hasta el último aliento por esta tierra”, con varias apelaciones a la “humildad” y el “sosiego”.
El candidato se emocionó al recordar el legado vital de su madre, quien dijo que le inculcó “tres cosas” que le sirven cada día: “la importancia de ser buena persona, una persona trabajadora y que no hay mejor legado que la honestidad”.

Intereses de la tierra

El nuevo presidente de la Junta de Castilla y León personalizó su agradecimiento a Ciudadanos en la figura de su líder autonómico, Francisco Igea, a quien reconoció haber antepuesto “los intereses de esta tierra” a los personales.

Mañueco elogió a Igea como un “hábil y duro negociador”, y le ha situado como un “socio leal y comprometido en esta etapa que ahora comienza”.

Mañueco destacó del acuerdo fraguado entre el PP y Ciudadanos la “enorme generosidad”, el “sentido de la responsabilidad” y su “capacidad de acuerdo”, en el sentido de que ambos partidos tienen más ideas que les unen que las que les separan.

Sobre la generosidad de los negociadores, Mañueco aseguró que consiguieron “ceder para alcanzar acuerdos sin traicionar” sus ideas, mientras que, acerca de la responsabilidad, ha valorado que “en todo momento Castilla y León estuvo por encima de los partidos” y del “cálculo político” durante las conversaciones que antecedieron al acuerdo.

Como puntos en común que favorecieron el acercamiento, Mañueco señaló “la unidad de España, la gestión de los servicios públicos, la regeneración política, la visión económica y la política fiscal”, que en su opinión les diferencia “claramente” de otras opciones políticas.