Las Cortes destacan la labor de las familias de acogida de niños saharauis

Su vicepresidente primero, Ramiro Ruiz, desea a los pequeños unas “vacaciones en paz”

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Recepción realizada en el Parlamento autonómico a un centenar de niños saharauis. / europa press
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Las Cortes de Castilla y León destacaron la labor “importantísima y vital” de las familias castellanoleonesas que durante dos meses acogerán a alguno de 251 niños saharauis que han llegado este miércoles a la Comunidad para pasar unas “vacaciones en paz” y alejados del “extremo” calor que se registra en los campamentos del Sáhara.

Este es el principal mensaje que trasladó el vicepresidente primero de las Cortes, Ramiro Ruiz Medrano, en el acto institucional de bienvenida a estos 251 niños que salieron de sus casas en los campamentos de refugiados de la provincia de Tinduf para pasar el verano con sus familias de acogida en alguna de las nueve provincias de Castilla y León.

Tras insistir en ese “abrazo” y “agradecimiento” a las familias de acogida por su “generosidad”, Ruiz Medrano se dirigió especialmente a los niños a los que explicó brevemente el funcionamiento de las Cortes y a los que trasladó el compromiso y “apoyo incondicional” del Parlamento de Castilla y León a la causa saharaui, como se ha manifestado ya a través de una Declaración Institucional y con la visita en marzo de una delegación castellanoleonesa a los campos de refugiados donde se la recibió “con los brazos abiertos”.

“Hoy sois vosotros los embajadores”, explicó Ruiz Medrano a estos niños a los que ha deseado un feliz verano con las familias de acogida de Castilla y León convencido de que la convivencia permitirá aprender culturas y costumbres diferentes en un enriquecimiento personal para todos los participantes en el programa ‘Vacaciones en paz’.

Por su parte, el coordinador de este programa en Castilla y León, José Miguel Pardo, destacó la importancia de esta experiencia para unos niños que, según ha relatado, llegan con carencias nutricionales y de salud que se tratan de paliar en parte durante los dos meses de estancia en España.

Pardo advirtió de la menor implicación de las familias con un descenso de participantes como consecuencia de la crisis y fruto también de una “vacunación” de la sociedad que, según lamentó, se hace insensible a la situación que se vive en lugares como los campamentos de refugiados de Tinduf.

De su experiencia personal en este programa, Pardo destacó que los niños saharauis enseñan a los españoles la posibilidad de ser felices “con nada” y comparó que a los españoles se les pare el mundo si se les cae el móvil al suelo cuando los menores de los campos de refugiados siguen felices tras tragedias como ver caídas sus casas por un temporal. “Estamos todos vivos, estamos bien”, rememoró de una conversación personal con una de las familias afectadas por las últimas lluvias para reflexionar sobre la necesidad de valorar “las cosas pequeñas”.

En el mismo sentido se pronunció Alicia Rojo, una de las madres de acogida que por tercer año consecutivo pasará los dos meses de verano con un niño saharaui con el que compartirán días de piscina, helados y la habitual rutina del día a día. De su experiencia destacó la sorprendente reacción de los menores cuando ven montañas y cuando ven el color verde de los campos y montes.