Las Chuletas 2019
Las Chuletas 2019
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“Desde diciembre sin llover, y tiene que llover este fin de semana”; así lo manifestaban algunos vecinos estos dos días que Cuéllar marca en el calendario como el fin de semana de “Las Chuletas”. Tras el cambió motivado por las elecciones generales, la fecha no ha sido la mejor, puesto que el mal tiempo, frío y lluvia, han marcado dos jornadas en las que Cuéllar se adentra en el ciclismo y sus pinares aledaños. La primavera anticipada no quiso acompañar en este fin de semana, pero con los cuellaranos y sus chuletas “no hay quien pueda”.

Comenzaban las pruebas el sábado por la tarde con la cronoescalada, la ‘Subida al Castillo’, una contrarreloj durísima que concentra al público en las calles de la villa, aunque el frío deslució la competición. El esfuerzo ímprobo se vio aún más intensificado por el viento, que dificultó enormemente la subida a los ciclistas. Dos kilómetros repartidos entre un 5% y un 15 % de pendiente hacen de esta una prueba digna de ver, de un trabajo palpable en el rostro de todos los ciclistas participantes. Según Luis Senovilla, concejal de Deportes y miembro muy activo del Club ciclista San Miguel, esta prueba “la consideran muy suya” los propios atletas. Así, con unos tiempos verdaderamente sorprendentes, los ciclistas van desde la carretera de Cantalejo hasta la iglesia de San Martín en menos de X minutos. Es indudable la labor de los voluntarios en los cruces, de los motoristas y de la Unión Ciclista de Cantimpalos, siempre presente en la mayoría de pruebas deportivas que se realizan en la villa. Concretamente, el ganador de la cronoescalada fue Felipe Orts con un tiempo de 3’ 25”, del equipo Mutua Levante. Le siguió el ciclista Noel Martín, del Kuota Construcciones Paul, con un tiempo de 3’32”. El tercero de la cronoescalada fue Eloy Teruel, del Gsport Plataforma C Iber; también realizó la subida en 3’ 32”.

El domingo, los cuellaranos volvieron a levantarse mirando al cielo, pendientes de poder asentarse en el pinar a cocinar las típicas parrilladas que acompañaran la carrera. Es una tradición “de las de toda la vida” y los de la villa no pueden faltar a la cita. Para ello van provistos de lonas, carpas y todo tipo de utillaje de campo -cada año más profesional y más preparados, para que nada estropee su día, ni siquiera la lluvia. Y parece que sus plegarias y deseos fueron respetadas: el viento apenas se hizo presente, las temperaturas subieron y ya a media mañana se vieron los primeros rayos de sol, que acompañarían durante buena parte de la jornada.

Mientras, la LXI edición de la Clásica de La Chuleta comenzó a las 10.00 horas, cuando más de 100 ciclistas tomaron la salida y empezaron la ruta que pasa por las localidades contiguas a la villa, como San Cristóbal de Cuéllar, Chañe, Vallelado o Arroyo de Cuéllar. Son muchos los que optan por verlo desde puntos como la iglesia de El Salvador, o se acercan a Arroyo de Cuéllar, pero la gran mayoría lo hace desde el pinar. Los que colocan su “campamento” cerca de la carretera son los encargados de alertar a los que se adentran más, y todos se acercan para animar a los ciclistas, que ayer sufrieron el frío de la zona en sus propias carnes. Aún así, estos corredores demostraron su profesionalidad con buenos tiempos. Los cuellaranos no dejaron de animar en cada una de las cinco vueltas a los 200 atletas que recorrieron los más de 160 kilómetros. El ganador de la prueba fue Noel Martín, segundo de la cronoescalada, que finalizó la prueba en 3:39:41. Segundo en el pódium se posicionó Rubén Linarez, también del Kuota Construcciones Paul, con un tiempo de 3:39:43. El tercer puesto fue a parar a Jatniel Joe Figueroa, del Brocoli Mecánico-Sakata, con el mismo tiempo que el segundo puesto.

Así concluyó una estupenda jornada de campo y deporte.

CUESTIÓN DE VOLUNTAD

Se lleva haciendo hincapié varios años en la necesidad de voluntarios, y es de agradecer que los cuellaranos y segovianos presten un poco de su tiempo para que todo lo que gira en torno a “Las Chuletas” se pueda desarrollar. Sin voluntarios para la cronoescalada, no podría realizarse. Lo mismo ocurre con la Clásica de La Chuleta: sin voluntarios en puntos estratégicos y exigidos por la DGT, no hay carrera, sin carrera, no hay permiso de Medio Ambiente para hacer fuego de manera excepcional, y sin ello, no hay chuletada. Si Cuéllar quiere preservar sus tradiciones es necesario involucrarse de la forma en que se pueda, como portando un chaleco amarillo de la organización y haciendo que todo pueda durar muchos años más, y que “Las Chuletas” pervivan.

Clasificaciones LXI Clásica de la Chuleta