La siniestralidad laboral desciende un 23,4% en los nueve primeros meses del año, hasta los 14.779 casos

Un total de 21 trabajadores perdieron la vida entre los meses de enero y septiembre de este año, dos menos que en el mismo periodo del pasado ejercicio de 2011

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Castilla y León registró un total de 14.779 accidentes laborales con baja en los nueve primeros meses del año, lo que supone un descenso del 23,4% (4.526 menos) respecto a los contabilizados en el mismo periodo del año anterior. Así aparece reflejado en el último informe de siniestralidad de la Junta, donde se constata que los accidentes mortales se redujeron un 8,7%; los graves, un 24,1, y los leves, un 23,4%. En cifras absolutas, 21 trabajadores perdieron la vida, dos menos que entre enero y septiembre de 2011; 151 sufrieron heridas de gravedad, 48 por debajo de los contabilizados el año anterior; y 14.607 tuvieron percances leves, frente a los 19.083 del ejercicio anterior (4.476 menos).

Por sectores, el número de siniestros descendió un 36,02% en la construcción, hasta los 2.158; y un 22,98 en la industria, con 4.343. Asimismo, en los servicios se produjeron 7.212 accidentes laborales con baja, con un descenso del 20,41%; en el sector agrario, 1.066, un 13,47 menos que en 2011.

Por provincias, la siniestralidad descendió en todas, con los mejores porcentajes para Valladolid (2.760), 27,99%, Palencia (1.039), 27,29%, Soria (662), 26,03, y Salamanca (1.695), 25,26. Asimismo, en Zamora (873) se redujeron un 22,81%; en Burgos (3.012) un 22,27; en León (2.976) un 21,87; en Ávila (700) un 19,17%; y en Segovia (1.062) un 11,43 por ciento.

Ninguna provincia se libró del fallecimiento de algún trabajador. En concreto, los accidentes mortales se concentraron en Burgos y Salamanca, cinco en cada caso, seguidas por León, con tres, Segovia y Valladolid, con dos, y Ávila, Palencia, Soria y Zamora, con uno en cada territorio. Los accidentes graves aumentaron en Burgos (34), un 30,77%, y en Segovia (nueve), un 28,57%, y permanecieron estables en Palencia (13). Por el contrario, se redujeron en el resto de las provincias.

En cuanto a los accidentes in itinere con baja, entre enero y septiembre se contabilizaron 1.523 en la región, lo que representa un descenso del 13,52% respecto a 2011. De estos accidentes, cinco fueron mortales, siete menos de los contabilizados en le mismo periodo del año anterior.

En el análisis provincial, estos siniestros aumentaron en Burgos (264), un 9,54%, y en Segovia (73), un 5,8. Por el contrario, mermaron en Soria (42), un 31,15%; en Zamora (56), un 29,11; en León (316), un 26,17; en Salamanca (203), un 20,08%; en Palencia (94), un 24,8; en Ávila (68), un 19,05; y en Valladolid (407), un 3,1%o.

Por lo que se refiere a las enfermedades profesionales, se declararon 265 casos durante los nueve primeros meses, lo que supone un descenso del 21,13%. Por provincias, el número de enfermedades profesionales reconocidas no varió respeto al mismo periodo de 2011 en Segovia (13). En el resto de provincias, su número descendió, un 42,86% en Zamora (ocho); un 40 en Palencia (21); un 37,78 en Soria (28); un 33,33% en Ávila (cuatro); un 22,95% en Burgos (47); un 17,65 en Valladolid (56); un 9,46 en León (67); y un 8,7 por ciento en Salamanca (21).

Los secretarios de Salud Laboral de CCOO y UGT en Castilla y León, Mariano Sanz y Fernando Fernández, coincidieron en señalar que la rebaja en el número de accidentes está directamente relacionada con la caída de la actividad por la crisis. Sin embargo, denunciaron que la recesión económica está ocultando cifras de siniestralidad, por el miedo a denunciar del trabajador, ante el temor a perder su empleo. Además, constataron que los empresarios en las circunstancias actuales recortan en esta materia al considerar que no incide en su productividad y sólo supone un sobrecoste. Advirtieron también de que la temporalidad y la precarización de las condiciones laborales en el contexto actual pueden impulsar esta lacra social.

Sanz asumió que la rebaja está directamente relacionada con la bajada de la actividad, sobre todo en sectores como la construcción, en los que se registraba índices muy altos de siniestralidad. Pese a esa evidencia, también mostró su convicción de la contribución a esos datos de las medidas adoptadas frente a esta lacra, impulsadas desde la negociación sindical.

Expuso, no obstante, que corren «malos tiempos» para la prevención de riesgos, que está bajando mucho tanto por parte de los empresarios, como de los trabajadores. En relación a los empresarios, recalcó que vinculan la prevención con costes de inversión y afirmó que entre un 20 y un 25% de las empresas tienen «morosidad» frente a los que les prestan estos servicios. Por lo que se refiere a los trabajadores, denunció que la crisis es un «manto de silencio» que tapa todos los problemas, y el «miedo está instaurado de forma general» y «paraliza, encorseta e impide reclamar» haciendo que se asuman unas condiciones de trabajo más flexibles.

En cuanto a las administraciones públicas, indicó que la inspección está centrada en el fraude en general y eso de alguna manera significa que se está relajando otro tipo de planes, que pueden afectar al control de la siniestralidad. Asimismo, criticó que las enfermedades profesionales no existen, «cada vez existen menos y es escandaloso».