La Comunidad ahonda su brecha con España y mantiene 14 puntos de diferencia en el uso de las TIC

Un informe constata que la utilización de las nuevas tecnologías es inferior a la media nacional en hogares y empresas y sólo es superior en las administraciones públicas

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En Castilla y León se sigue apostando por las nuevas tecnologías de la información (TIC), pero para que la autonomía pueda converger con España en este aspecto necesita «mayor esfuerzo». Ésta es la conclusión que el director de Estudios y Proyectos del Centro de Predicción Económica (Ceprede), Juan José Méndez, extrae de los resultados que se reflejan en el último informe de junio de 2013 de Penetración Regional de la nueva economía y que ha sido elaborado por este organismo.

Según el documento, la Comunidad presenta un índice de penetración de la nueva economía en 2013 del 86 por ciento de la media nacional. Un indicador cuyo diferencial con España se mantiene en el tiempo y en el que sólo supera a Murcia (85), Extremadura y Castilla-La Mancha (80) en ambos casos; y muy por debajo de las autonomías con mejores progresos, Madrid (124), Navarra (117), País Vasco (112) y Cataluña (108).

Este indicador sintético global de la nueva economía se elabora a partir de otros cuatro indicadores de penetración en hogares, empresas y administraciones públicas, así como de innovación tecnológica. En este sentido, Castilla y León únicamente supera a la media nacional en uso de las TIC en las administraciones públicas, con un 104 por ciento, sólo por debajo de la Comunidad de Madrid (109), La Rioja (107) y Galicia (105). Por el contrario, en innovación tecnológica, el informe de Ceprede sitúa a la autonomía en el 71 por ciento de la media española; y en penetración en las empresa y hogares, en el 86 y 95 por ciento, respectivamente.

El reto de Castilla y León, señaló Méndez, es que «en empresas y hogares hay que facilitar todavía más este uso de las TIC», aunque para explicar la diferencia con España, aclaró, sería necesario analizar la pirámide poblacional, con el envejecimiento como factor de freno, así como el esfuerzo en el impulso de los parques tecnológicos como tractores dentro del sector productivo. Agregó, en este último aspecto, que estos espacios se han quedado «sin fuelle» por la crisis, y habría que impulsarlos, para que sus empresas jueguen el papel esencial que les corresponde en la extensión de las TIC y la sociedad del conocimiento.

Méndez asumió que es «muy difícil» que en estos momentos, la Comunidad pueda dedicar recursos extras a converger con España en esta materia, por lo que insistió en redireccionar los fondos y en vez de gastar más «generar» la extensión de las nuevas tecnologías de la información.

A pesar de todo, el informe de Ceprede concluye que «el dinamismo del uso de la sociedad de la información y las TIC como factor clave de productividad y ahorro, se ha venido incrementando muy por encima del ciclo económico, lo que refleja una apuesta de los agentes económicos de Castilla y León por la tecnoeconomía». En este sentido, el documento constata que el uso de las TIC avanzó en una media anual por encima del cinco por ciento desde que arrancó la crisis (2008) y en un 8,5 por ciento desde 2005 (primer año de la serie homogénea elaborada por Centro de Predicción Económica) en la Comunidad, al igual que en España.

Un incremento en el uso de estas tecnologías que refleja subidas por encima de dos dígitos entre 2005 y 2007 y que en 2013 ha alcanzado en la Comunidad el 6,6 por ciento; una variación que en 2012, se situó en el 5,8 por ciento; en 2011, en el siete; en 2010, el 5,4; en 2009, el 6,3, y en 2008, el nueve por ciento.

Méndez destacó que «el uso y la penetración de las TIC no se ha parado y va como un tiro en comparación con el ciclo económico, que alienta su uso e incorporación por el dinamismo y el ahorro que confieren al sistema productivo». Aseveró que la economía se encuentra en tasas negativas de crecimiento, pero sin las TIC «estaríamos peor», y abogó por redistribuir los fondos para políticas activas que no son efectivas, hacia «otras finalidades como las TIC, que mejoren lo que tenemos». Explicó que a nivel privado y desde un punto de vista estratégico, «es ahora el momento de apostar por estas tecnologías».

En cuanto a las características propias de Castilla y León y su marcado carácter rural, recalcó que la estructura productiva del campo autonómico «está poco sesgada a favor de las nuevas tecnologías y puede constituir un lastre», pero existen segmentos en los que se están consiguiendo logros realmente positivos, como en el de alojamientos rurales, y su promoción a través de internet.